
Gravitar hacia el centro político es el único camino que nos queda

El sistema de elección de senadores consagrado en la Constitución del 91 ha ocasionado que 12 de los 32 departamentos del país hayan venido quedando sin representación en el Senado de la República.
Que casi el 40% de los departamentos de la nación, que cubren el 52% del territorio, no tengan representación en el Congreso nos permite entender la causa originaria del atraso, el abandono y el conflicto interno que azota a nuestra nación, en estos últimos 35 años: el inequitativo reparto del poder, concentrado en el centro de su territorio, que ha dejado a más de la mitad del país sin representación en el Senado. Este engendro centralista genera tal impacto porque "la representatividad del Congreso, según Jaime Buenahora, se desdobla en tres dimensiones que atañen a su composición, su agenda y políticas públicas" En consecuencia, el Congreso no es representativo porque en su composición no están representados todos los departamentos de la nación; no es representativo porque los problemas de esos territorios no están priorizados en su agenda política; y no es representativo porque no hay políticas públicas que den respuesta a las necesidades de la población de estos territorios ni protejan los intereses de los empresarios, trabajadores y de la riqueza de recursos naturales que ostentan estos territorios. De manera que esta es una continuidad del histórico conflicto territorial que nos sacude desde 1810… y, por tanto, consolida una constante en la vida de la nación… y, hoy, con la recentralización del Estado y la polarización de la sociedad colombiana, se configura la versión moderna de aquel mismo problema que dio origen a la patria boba. Como recordarán, el calificativo de la patria boba obedeció a que en el año 1810, "cuando aún no consolidada la independencia, los insurgentes se enfrentaron militarmente por la cuestión vital de si el nuevo Estado debería ser centralista o federalista"; sin embargo, después de más de dos siglos, seguimos en la discordia porque, luego de más de tres décadas de promulgada la CP 91, no han tenido desarrollo legal los preceptos constitucionales que propenden por la descentralización y la autonomía de las ET, lo que ha ocasionado la recentralización del Estado. Reformar el artículo 171 para que todos los departamentos queden igualmente representados, tal como ocurre en los países que tienen congresos bicamerales, es una de las estrategias para "encaminar progresivamente la organización territorial hacia las proximidades del federalismo", vale decir, hacia la autonomía, en el marco de un Estado unitario, consignadas en el libro La patria boba pervive en el país, que estaré presentando el próximo 9 de julio en el workshop 133 del "Congreso mundial de derecho constitucional" en la Universidad Externado de Colombia. La historia del conflicto en Colombia no es un capítulo cerrado… y para cerrarlo debemos movernos hacia el centro del espectro político, que ostenta modelos de gobierno caracterizados por la ideología de la social democracia, la cual busca promover la justicia social con intervención estatal, en el marco de una economía capitalista, que es propiamente un fenómeno del norte de Europa, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania, Austria y Dinamarca. Solo mediante un mensaje contundente en las urnas, que no opte por ninguno de los extremos, mediante el voto en blanco, el próximo 21 de junio, podremos ir gravitando hacia el centro y tener alguna posibilidad de llegar al poder dentro de cuatro años. Es el único camino que nos queda, si queremos cerrar el capítulo histórico, de más de dos siglos, de la patria boba.