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Opinión

Gratitud

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
1 de abril de 2024

La gratitud, "madre de todas las virtudes", es una emoción positiva con origen biológico que beneficia la salud mental y física. Estudios demuestran su impacto en el bienestar individual y social.

Por Remberto Burgos de la E. Se le atribuye a Cicerón esta famosa frase: "la gratitud no solo es las más grande todas las virtudes sino la madre de todas las demás". Connotación especial para esta considerada hoy como la emoción positiva por excelencia. Antes fue enfocada como un tema religioso o de buenas costumbres, es la sensación que integra todo el cerebro y cuyo origen biológico se centra en el cíngulo anterior. Recorre el lóbulo prefrontal y estimula los núcleos del sistema límbico. Nos ha permitido vivir como especie, desarrollarnos, mentalizarnos mucho de las inventivas y reducir por supuesto la actividad de la amígdala cerebral resguardada en el lóbulo temporal. Ajeno a que sea un proceso cognitivo o receptivo es una sensación embriagadora que estimula producción de importantes neurotransmisores. La dopamina, la serotonina y esta, la sustancia del apego: la oxitocina. No existe un mejor estado de bienestar individual que vivir bajo la influencia de estos tres neurotransmisores. Son múltiples las acciones de la gratitud conocida como el antidepresivo natural. Remueve emociones tóxicas, libera neurotransmisores que fomentan el vínculo social, regula el estrés, aleja la angustia, controla el dolor y especialmente mejora la calidad del sueño. Mencionamos además unas manifestaciones que vemos en el grupo sanitario: el Síndrome del Quemado. Hay despersonalización, agotamiento emocional y ausencia de desempeño emocional. La gratitud los previene. Existen múltiples trabajos que mencionaremos, pero entre ellos estos dos. El primero, la Universidad de Miami. Personas sanas divididas en tres grupos y al primer grupo se le pide que escriba sobre la gratitud, el segundo, las cosas que le disgustan y el tercero lo que deseen. Los resultados clínicos extraordinarios: el primer grupo tiene mejores resultados, menos consultas médicas, mayor reintegro laboral y excelente tolerancia a la medicación. El segundo, Universidad de Indiana y utilizando en este trabajo pacientes con alteraciones mentales y similares criterios de división. También los resultados en la escala de gratitud señalan mejor rendimiento en el grupo uno. Definitivamente la gratitud es una buena medicina. La regulación epigenética entra a jugar con la gratitud: contribuye a perdonar y olvidar las emociones negativas. El control cognitivo se hace mucho más positivo y mejora el estado de ánimo. Hay una mejor sintonía con la empatía. Nuestra característica de animal social se hace evidente, crece el apego y las redes sociales crean nuevas conexiones para consolidar el trato de la confianza. La resonancia nuclear magnética y su variante funcional no alcanzan a detectar las áreas que se integran con la virtud de la gratitud.