
Grandes mujeres de nuestra Historia

San Marcos del Caribe celebra a sus mujeres más influyentes, desde la princesa Panzenú hasta Berta Piña Arrieta. Un recorrido por figuras históricas y leyendas que forjaron su identidad.
Por Ensuncho De La Bárcena En primer lugar, imaginemos a la princesa Panzenú que gobernaba en la antigüedad la zona de confluencia de los ríos San Jorge, Cauca y Magdalena. Algunos la citan como Totó, otros como Tota. Su gente construyó el sistema hidráulico más extenso del mundo, así que debía inspirar respeto, vocación de mando y esa conexión que la nobleza tiene con sus antepasados, que les confiere un aire de eternidad. Luego podemos hablar de La Marquesita de La Sierpe, mujer mítica de dimensiones sobrenaturales descrita por Gabriel García Márquez hace 70 años en El Espectador. Para algunos el nombre del personaje era María Isabel de Madariaga, cartagenera y pariente del Conde de Pestagua; para otros, era María Josefa Isabel Juana Bartola de Hoyos y Hoyos, momposina y segunda Marquesa de Torrehoyos. También hay que citar el nombre de una princesa africana, Marusa, que nunca se dejó arrebatar su real dignidad y se mantuvo en rebelión constante contra quienes pretendían abusar de ella, sometiéndola a la trata esclavista o a crueles oficios para los que no había sido concebida. A cambio, creó un prodigio de la música y la libertad de movimiento llamado Tuna Sanmarquera. Después encontraremos a una prestante dama llamada Ana María Arboleda, esposa de don Antonio Jaller Habib, patriarca venido de medio oriente a comienzos del siglo XX. Doña Ana María fue una mujer dedicada a su hogar y a formar a grandes hijos. Pasemos por doña Onufra Urzola, esposa de don Licurgo Hernández, pareja que construyó la casa más bella de nuestro pueblo, en cuyos salones felices funcionó el Club Unión. Destaquemos el liderazgo de Doña Tulia Bárcenas, esposa del médico cartagenero Fernán Fortich Villarreal, con quien conformó una distinguida familia con influencias en el San Jorge y el Caribe. Recordemos a Doña Mercedes Giraldo, esposa de don Mariano Álvarez, quienes patrocinaron la construcción de nuestro Templo Parroquial, La Santísima Trinidad. Quisiera nombrar también a dos educadoras que dejaron entre nosotros un legado imborrable: la señorita Ángela Villalba, propietaria de la Escuela Nuestra Señora de Lourdes y la seño Ana Lucía Arroyo, propietaria de la Escuela Niño Jesús de Praga. Por último, quiero citar a nuestra reina del baile y la alegría, Berta Piña Arrieta, centenaria fandanguera que alcanzó la gloria con su particular forma de bailar, su manera de hablar y la sabiduría popular de la que hacía gala. A lo largo de trescientos años de existencia como pueblo, en San Marcos del Caribe hemos tenido mujeres protagonistas que nos han impulsado e inspirado. Algunas están tejidas de leyenda, otras de imaginación y unas más, de real Historia.