
Glosas al discurso presidencial

El 20 de julio, con juicio y atención, vi y escuché por televisión el discurso del Presidente Petro en la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso.
Centro mis comentarios en lo por él manifestado en los primeros 20 minutos de tal alocución, lapso en el que hizo una interpretación de lo sucedido en Santa Fe de Bogotá el 20 de julio de 1810, de cómo el plan inicial de las élites santadereñas de "fabricar" el altercado en la plaza principal para en medio de la efervescencia del momento exigir la designación de una Junta de Gobierno, lo que se les salió de las manos por la labor de José María Carbonell, quien levantó a las gentes de San Victorino y de otros extramuros de la ciudad que exigieron la convocatoria de un cabildo abierto que dirigió los primeros actos soberanos de nuestra incipiente República. La interpretación de la significación que tiene un cabildo abierto, me lleva a concluir que anhela que tal tipo de acto convoque elecciones en las que pueda participar él y aspirar a ser reelecto. Atrás, en la última fila del auditorio, en un rincón, Eduardo Montealegre sibilinamente sonreía, se relamía. Seguramente habrá polémica sobre lo que dijo, de la actitud efervescente de la bancada parlamentaria que lo respalda y del intercambio de provocaciones que sostuvo con las barras del Congreso, contradictoras suyas. Considero que Gustavo Bolívar y los otros aspirantes a la candidatura brotados en el seno del Pacto Histórico, son un mero mascarón de proa para entretener a "la galería" mientras se organiza la fundación del partido político y la convocatoria de un cabildo abierto que reforme la Constitución y permita al Presidente aspirar a ser reelecto. Los ojos de Gustavo Petro no engañaban en la tarde del 20 de julio. Soñaba despierto con los actos públicos que vendrán, se sentía en las tarimas de todo el territorio nacional improvisando discursos y arengas para influir en el pensamiento colectivo con frases emocionales, muchas de ellas deshilvanadas, inconexas pero eficaces, para potenciar el impacto del mensaje y dominar al auditorio con su lenguaje oral, gestos y postura.