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Opinión

Gesto desafinado

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
7 de marzo de 2023

El fentanilo, opioide sintético, y la marihuana, son el foco de reflexión ante la creciente adicción. Un análisis sobre sus consecuencias y el debate sobre la exposición pública.

Por Remberto Burgos de la E. A pesar de mis ocupaciones la semana pasada, tuve la oportunidad de ver dos videos y, pacientes y amigos, los reenviaron. Recordé automático empezando los 80, cuando un colega apreciado presentó un dolor neuropático en una de las extremidades y para desconsuelo de sus propósitos futuros cayó en las garras del Fentanilo. Es un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Se le da responsabilidad en las sobredosis mortales y no mortales, especialmente en USA. Mi conocido no utilizó plataforma o balcón o redes sociales… Callado soportaba su tremendo dolor y buscaba en las clínicas escondido quien le proporcionara la medicación. Fue descubierto y asumió con decoro las terribles consecuencias de su adicción. Manejó su situación íntima con discreción, madurez y no utilizó su pecado para distraer la razón. Los videos enviados mostraban dos adictos a la marihuana, una de ellas congresista, -una sobrina atrapada en una pilatuna-, anunciando al país la dosis que metía diario y como esto le ocasionaba gran tranquilidad. ¿Seguro? Los cambios que la marihuana produce los hemos expuesto: inicialmente hay una sensación de euforia, placer y relajación. Mayor percepción en el tiempo y alteraciones diversas hipotalámicas. Otros experimentan ansiedad, temor y pánico. Quienes han consumido grandes dosis o son consumidores diarios pueden presentar psicosis aguda, alucinaciones y pérdida de la identidad personal. Hay tres factores premórbidos que nunca podemos rechazar: la edad que se empieza, la susceptibilidad individual y las alteraciones genéticas. Los cambios en los procesos cognitivos son claros: alteración en la memoria y en este punto, la memoria verbal, muestra resultados más disminuidos. Su deterioro se debe a las alteraciones en el hipocampo y en la medida que envejecemos más se acentúa este detrimento. Ahora bien, hacer pública la adicción tiene algún propósito o persigue una corriente o busca alguna meta. ¿Cannabis tiene ideología, pertenece a algún partido político? El cannabis medicinal hace parte del secreto profesional y al paciente solo le interesa que se alivie el dolor. No pretende que esto se haga público. ¿Cannabis recreativa? Cargar y fumarse la dosis mínima, 20 gm. Es lo permitido (Ley 30 1986) y quien desee socializarlo es libre de hacerlo. Fumar varias veces al día, durante tiempo prolongado y en cualquier sitio es simplemente adicción. Acuda sin reserva a ayuda profesional. Diptongo: aplaudo la coherencia de Alejandro Gaviria. Cerca, muy cerca el Seguro Social de 1996…