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Opinión

Genocidas del mundo

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
27 de mayo de 2024

El incumplimiento del Derecho Internacional Humanitario (DIH) convierte a individuos en genocidas. Aunque la Corte Penal Internacional busca juzgar estas violaciones, potencias como EE. UU. e Israel evaden su jurisdicción.

Por Félix Manzur Jattin Quién viola el Derecho de gentes o el DIH es un genocida. El estatuto de Roma protocolizado en julio de 1998, la Corte Penal Internacional dio normas y castigos a la vulneración, desplazamientos forzados y homicidios que afectan a las poblaciones desprotegidas. Si bien es cierto que la gran mayoría de las naciones lo aceptan, USA, Israel, Gran Bretaña, Rusia entre otros no están comprometidos con los fallos de la Corte Penal internacional con sede en los países bajos en La Haya. La Corte carece de fuerza coercitiva para doblegar militarmente y capturar violadores del DIH. A Pinochet lo trataron de capturar pero Londres lo protegió y murió de viejo en su Chile natal de 91 años. En Rumania la turba tomó el palacio presidencial, sacaron a patadas a los dictadores genocidas Nicolae Ceausescu y a su esposa Helena, les hicieron un juicio breve y los fusilaron y apedrearon. Estas joyas de dictadores asesinaron a más de 60 mil personas y tenían en bancos extranjeros más de mil millones de dólares. Odiaban al Gringo pero lamían su codiciada moneda y no los depreciados Rublos de su arruinada Unión Soviética y su régimen de miseria, censura y persecución que Mijail Gorvachov mandó a las fétidas cloacas del olvido. Stalin, los Castro, Poltot, el dictador de Corea del Norte hacen de las suyas violando todas las normas y el respeto al derecho de gentes. Se creen eternos como Maduro, Ortega, Putin, entre otros. Putin masacra niños, ancianos, reduce a escombro Ucrania al igual que Natanjeau en Israel y pulveriza a Gaza. Los terroristas de Hámas no se quedan atrás. Cobardes que se esconden en escuelas, hospitales, universidades, ancianatos o viven sus jefes fuera de Palestina o en cloacas como ratas exponiendo niños como escudos. Al parecer Rumania, fue uno de los últimos regímenes comunista de Europa oriental en caer. ¡Vaya ironía! Mientras en Latinoamérica nos revolcamos en el mierdero comunista, los países que los vivieron con sangre, sudor, lágrimas y miseria, los sacaron a patadas de sus escenarios políticos, sociales, misionales y operativos. Con razón el nóbel de literatura de la ex Unión Sovietica Alexander Solshenyskin decía: "ser comunista inteligente y bueno es totalmente incompatible". Y otra frase del nóbel: "En Rusia el comunismo es un perro muerto, mientras que para muchos en occidente es un león que vive". Caerán rayos y centellas de los áulicos del fallido sistema contra el nóbel Ruso.