Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

¿Ganarán las mafias?

José Manuel Restrepo A.
José Manuel Restrepo A.
Columnista
7 de septiembre de 2023

Elecciones regionales en Colombia, bajo la sombra de la violencia: 113 municipios en riesgo extremo, según la Defensoría del Pueblo. Grupos armados expanden su control, amenazando la democracia.

Por José Manuel Acevedo Los datos deberían tenernos a todos con gran preocupación: en, al menos, 113 municipios las elecciones regionales se llevarán a cabo literalmente bajo fuego. Según la Defensoría del Pueblo, en otros 286 municipios el riesgo también es alto, es decir, con alta probabilidad de ocurrencia de hechos de violencia, y en 184 el riesgo es medio. Arauca, el Catatumbo y la zona metropolitana de Cúcuta, el sur de Bolívar, el Magdalena Medio, el Bajo Cauca antioqueño, Chocó y Nariño, entre otros, son catalogados como zonas de riesgo extremo. Según la propia Defensoría, mientras en 2019 las llamadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) intimidaban a la gente en 213 municipios, este año parecen haberse expandido a 392. El Eln, el mismo que dice tener voluntad de paz, está haciendo de las suyas especialmente en 231 municipios –83 más que en 2019–, y las disidencias de las Farc, las mismas que han anunciado sus primeros acuerdos con el Gobierno, campean por 234 municipios (en 2019 incursionaban en 123). De acuerdo con estos datos, y a menos de dos meses de las elecciones, es posible decir que en sitios claves de Colombia, de paso y producción de drogas o de fuerte presencia de rentas ilegales, la autoridad civil quedará en manos de algunas de estas organizaciones, bien porque impulsarán candidatos de su cuerda o porque, como está pasando en ciudades relevantes como Tuluá, asesinan o amenazan a quienes quieren hacer política de una manera diferente. Lo de Tuluá, en el Valle, es francamente aterrador. El 90 por ciento de los homicidios allí corren por cuenta de 20 bandoleros que bajo la franquicia de 'la Inmaculada' o 'la Oficina', tienen acorralada a la poca institucionalidad que queda, al punto de que el presidente de la Corte Suprema tuvo que elevar una petición especial para que no hostiguen más al Poder Judicial en esa zona. Los candidatos a la alcaldía tienen prohibido hablar de esas mafias en sus discursos, a riesgo de que los maten, y ya un aspirante al concejo sufrió las consecuencias mortales de meterse con ellos. En sitios como el Chocó y Nariño, el abandono es total y los ilegales se frotan las manos porque saben que se alzarán con unas cuantas alcaldías y que es posible que controlen directamente también una que otra gobernación. El Registrador ha lanzado varias advertencias y, en medio de una disputa con el ministro del Interior, no parece que vayan a suspenderse comicios por falta de garantías y, lo que es peor, se llevarán a cabo con la apariencia de plena legalidad para entronizar quién sabe a cuántos bandidos en varias zonas en las que los mafiosos se impondrán. No es que se cambien las balas por los votos –como se decía en tiempos del acuerdo con las Farc–, es que, en por los menos 9 zonas de vital importancia, a punta de bala se pondrán muchos votos. Todo esto sin contar con que, según la Misión de Observación Electoral (MOE), a escasos dos meses de las elecciones, no existen reportes consolidados de financiación de las campañas. De 246 candidaturas a gobernaciones en el país, solo 2 tienen ingresos y gastos reportados en el aplicativo oficial. Por supuesto que en el pasado también ha habido constreñimientos y graves afectaciones electorales, pero es que esta vez, según la voz de muchos habitantes, los malos se sienten empoderados creyendo que nadie los persigue y que, por el contrario, sus actitudes los llevarán tal vez a una ventajosa mesa de paz. ¿Se quedarán con varias alcaldías? ¿Permearán el poder regional como en los peores tiempos, que creíamos ya superados? ¿Ganarán las mafias en varios sitios de Colombia?... Todo parece indicar que, lamentablemente, así será...