Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Fuentes de energía

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
25 de abril de 2024

La crisis energética colombiana exige repensar las fuentes de energía. Este análisis explora las principales opciones a nivel mundial, desde fósiles hasta renovables, y examina el caso de Colombia.

Por Fernando Negrete Montes Sin desconocer que la principal fuente de energía que llega a la tierra es la del sol y que gracias a ella es posible la vida en nuestro planeta, interesa mostrar los otros tipos de energía "creados" por el hombre para facilitar sus procesos productivos en la elaboración de sus alimentos y todo tipo de bienes y servicios que conforman el universo de lo existente en el mercado mundial. A raíz de la crisis energética de estos días en Colombia que nos tiene cerca de un "apagón", motivado por el fenómeno del niño y que el gobierno nacional no le prestó la debida atención porque ello implicaba la generación de energía a través de las plantas térmicas, en contravía de su discurso anticombustibles fósiles, surge la necesidad de repensar las fuentes de generación de energía eléctrica. Una revisión de las principales fuentes generadores de energía en el mundo, nos muestran en primer plano las fósiles: petróleo, carbón y gas, en segundo lugar, las hídricas y en tercer renglón las renovables, lideradas por China, Estados Unidos, Europa, Rusia y Japón, resaltando a Francia con un 77% de generación nuclear y Noruega con un 98% de renovables. En Colombia se definió una matriz energética montada sobre el agua por la abundancia de este recurso y muchas de ellas, con un doble propósito: electricidad y acueducto para las poblaciones aledañas y en el caso de Urrá, por su capacidad para alimentar distritos de riego a lo largo de sus 400 km, con dos embalses de 7.000 y 70.000 hectáreas cada uno y con una generación de 1 millón 200 MWh. La mayor hidroeléctrica del mundo es Itaipú en Brasil con un potencial de 14.000 MWh y almacenamiento de 2.720 millones de M3, volumen mayor a los 1.567 millones de M3 de Hidroituango, pero los dos inferiores a la capacidad que hubieran tenido los dos embalses de Urrá de 15.670 millones de M3, que permitían una acequia por fuera de las presas para ruta de los peces. Carlos Rodado Noriega, exministro de Minas y Energía decía que la fortaleza de los embalses de Urrá era su capacidad de almacenamiento que, al decir de Amílcar Acosta, otro exministro de Minas y energía aguantaría un largo verano de un año, frente a solo cuatro meses de aguante del actual sistema hídrico nacional, permitiendo de paso la operación de Businú. Corolario de lo anterior, la construcción de embalses desata conflictos sociales y ambientales llevando al traste los supuestos beneficios territoriales evidenciados en Hidroituango y en Urrá, al operar bajo la oferta y demanda, si bien controló las inundaciones, aceleró la erosión de sus riberas y hoy no pudo evitar la sequía del Sinú, de donde se concluye que sigamos avanzando con las energías renovables para impulsar nuestro desarrollo sostenible.