
¿Focos o crisis de violencia?

Colombia anhela una paz duradera, pero la "Paz Total" enfrenta desafíos. La seguridad se deteriora: grupos armados controlan municipios. Urgen medidas y diálogo, sin olvidar la firmeza en territorios clave.
Por José Armando Benítez Tuirán Es importante e inminente la necesidad de trabajar para conseguir una paz verdadera y duradera en este país. No creo que ningún colombiano tenga dudas al respecto. La llamada 'Paz Total' que está implementando este gobierno debería tener el apoyo de toda la ciudadanía, estamos de acuerdo. Pero eso no quiere decir que no se le pueda criticar, que no se le pueda contrariar al gobierno del cambio su manera de intentar conseguir un país más seguro. La discusión de si, lo que está atravesando el país en estos momentos, son focos de violencia o es una crisis de violencia, debería quedar en segundo plano. Al igual que las comparaciones con gobiernos anteriores, pues es hora de dejar de mirar por el retrovisor en búsqueda de datos que nos hagan ver mejor el momento que atravesamos. Aquí deberíamos estar centrados en que está fallando, que hace falta para que el país recupere la tranquilidad de meses anteriores. La innegable realidad es que, según un informe de la Defensoría del Pueblo, algo más del 70% de los municipios del país están bajo la influencia de grupos armados al margen de la ley. La dialéctica entonces debería quedar a un lado y poner en el foco de la discusión la manera en la que se está llevando a cabo la salvaguarda de la integridad del pueblo colombiano. Es momento del diálogo con algunos grupos armados, seguramente sí. Pero sin duda hay territorios en los que nuestras Fuerzas Armadas deben tomar el control que hoy tienen algunas fuerzas ilegales. Chocó, Cauca y Norte de Santander, necesitan medidas urgentes como lo hizo saber el Consejo Gremial, con quien el presidente Petro terminó enfrascado en una discusión que no conduce a nada. El País lo siente. La sensación de seguridad está reservada a ciertas zonas del territorio. Es deber del Gobierno recuperar el control de la seguridad en todos los rincones del país. No es tarea fácil, eso lo sabemos todos. Pero el camino no será nunca la confrontación con todo aquel que no aplauda la paz total. La solución pasa por valorar lo bueno y también lo malo, y corregir lo que haga falta para que la apuesta que hizo este gobierno se convierta en una realidad antes de que se acabe su mandato. Porque al ritmo que vamos, vamos a terminar con un país más inseguro.