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Opinión

Fin del sueño mundialista

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
9 de julio de 2026

Con la eliminación de la selección colombiana de fútbol del Mundial 2026 le llegó el final a un sueño compartido por todo un país. La ilusión de llegar a semifinales estaba dada por tener que ganarle antes a Argentina, porque dábamos por hecho que le ganaríamos a Suiza, pero no fuimos capaces, no pasamos de octavos. Nos sigue faltando el centavo para el peso, es como si de repente nuestros jugadores dejaran de creerse capaces de conseguir otro triunfo y que se conformaran con el sino trágico de ser eliminados. Como si no pudiéramos superar aquella lapidaria frase de Menotti: "Si quieres ganarle a los colombianos, diles que son favoritos".

Más allá de la resaca futbolera, lo que más duele es haber perdido la oportunidad de seguir soñando juntos como un único e indivisible país, en momentos de tanta convulsión política, de tanto sectarismo y de la marcada división en dos bandos: el de los buenos y el de los malos. Eso sí, ambos bandos creyéndose hacer parte de los buenos. Somos un país de pasiones y el fútbol se vive con una intensidad tan contagiosa que la hinchada colombiana cada vez tiene más admiradores. En las tres sedes del mundial, Colombia jugó de local; la mancha amarilla de la Sele anegó las ciudades a las que visitó y el mundo nos vio como un país unido que vibra, goza y celebra cada instante. Nos hemos ganado una fama de gente buena, amable y amorosa. En las redes sociales, en cambio, seguimos en guerra política entre nosotros mismos. Con el pasar de los días, la herida de la eliminación se cerrará y cuando llegue la próxima Copa América estaremos nuevamente ilusionados, dispuestos a apoyar hasta el último aliento y segundo a nuestros jugadores, porque esa es nuestra esencia; volver a creer una y otra vez en que algún día alcanzaremos la gloria y volver a soñar con levantar una Copa. La resaca política; en cambio, no parece que vaya a desaparecer ni siquiera después del 7 de agosto, el día en que De la Espriella sustituirá a Petro como presidente de los colombianos. Para eso habrá que esperar mucho más tiempo y, sobre todo, confiar en que a nuestros líderes no se les dé por incendiar este dividido país. Doy gracias a la Sele por habernos regalado 22 días de un sueño compartido: el sueño de volver a ser un solo país.