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Opinión

¿Fin del peronismo?

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
26 de noviembre de 2024

El peronismo, influyente corriente política argentina, enfrenta un futuro incierto tras la condena a Cristina Fernández de Kirchner. La expresidenta, figura clave, perdió el fuero y enfrenta cargos por corrupción.

Por Rafael Hernández Mestra El "Peronismo" es una tendencia y corriente política surgida en Argentina a mediados de la década de 1940 en torno a la figura de Juan Domingo Perón y las políticas laborales y previsibles que este llevó adelante desde la Secretaría de Trabajo y Previsión durante la Revolución del año 1943. Desde su surgimiento ha tenido una importante influencia en la política de Argentina. En su forma partidaria, se organizó primero como Partido Laboralista, renombrado posteriormente como Partido Justicialista. En 1949, dos años después de ser sancionada la ley de voto femenino, el peronismo se organizó también en el Partido Peronista Femenino, fundado por Eva Perón e integrado solo por mujeres, que fue disuelto por la dictadura cívico- militar instaurada en 1955. El movimiento peronista agrupa a una serie de corrientes diversas no del todo precisas ni constantes a lo largo de la historia, a veces enfrentadas, incluso electoralmente. Entre las corrientes principales peronistas se pueden identificar al peronismo histórico, el ortodoxo, el neoperonismo, el peronismo revolucionario, el peronismo sindical, la derecha peronista, el menemismo, el kirchnerismo, el peronismo federal y el peronismo feminista. En ocho décadas el justicialismo ganó diez elecciones presidenciales con Perón, Cámpora y Perón, Carlos Menem, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. Pues bien, dentro de ese peronismo últimamente el nombre más representativo es el de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, pues dirigió la nación entre el 2007 y 2015, pero ahora parece caída en desgracia. Cristina Fernández llegó a la presidencia tras la salida del poder de su esposo Néstor Kirchner, a quien ella reemplazó en la Casa Rosada. Él falleció tres años después por un infarto. La líder peronista no solo estuvo doce años en el poder, sino que, en el 2019, siendo fórmula a vicepresidenta impulsó a Alberto Fernández como nuevo presidente. Sin embargo, tras la salida de Fernández, la expresidenta perdió su fuero como vicepresidente y ahora enfrenta a la justicia, pues la semana pasada le ratificaron una condena de seis años de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos por actos de corrupción en la adjudicación de obras viales, en los que habría intervenido para darle contratos a un empresario aliado de ella. Ante esta situación, al peronismo no se le augura un buen futuro político si se tiene en cuenta que no tiene, hasta ahora, figuras relevantes.