
¿Fin a la luna de miel?

El gobierno colombiano sufrió un revés con el fracaso de la reforma política, evidenciando la fragilidad de la coalición y el control de los partidos. El transfuguismo y la puerta giratoria fueron clave.
Por Rafael Hernández M. Lo que era un secreto a voces se dio la semana pasada y fue el fracaso del trámite de la reforma política presentada por el gobierno, donde venían micos de todos los tamaños. Recordemos que, en la primera legislatura de este Congreso, al gobierno le fue en coche porque tuvo el apoyo de toda la "aplanadora" de la coalición y logró que le aprobaran la reforma más importante que fue la reforma tributaria, pero, según se ha visto, ya los partidos que no apoyaron la elección del presidente, pero que después, por la mermelada, entraron a apoyarlo, especialmente el partido liberal, al que se le sumó la U y el conservatismo, se han dado cuenta que no pueden extenderle un cheque en blanco al ejecutivo y han comenzado a "sacar las uñas" y a hacerles control a los proyectos presentados por el ejecutivo. Recordemos que el primer escollo fue con la polémica reforma a la salud que en forma imperativa quería presentar la ministra y que le costó la echada al ministro de educación. En ese caso todos los partidos que inicialmente se habían regalado, se pusieron de acuerdo y lograron un consenso para que se pudiera radicar dicha reforma, pero de todos es sabido que en el trámite de las reformas vienen las "trasquiladas" y los micos y, al parecer, se ha descubierto que esta reforma también trae sus primates. Sin embargo, lo que pasó con la polémica reforma política es muy diciente porque ha puesto a tambalear a la coalición de gobierno y ha mostrado su fragilidad, ya que dicha reforma no es que haya sido hundida, sino que el propio presidente de la República pidió su retiro al percibir que se le venía una derrota estruendosa al no conseguir las mayorías para sacarla adelante. Y, es que era una reforma tan grosera donde se permitía el transfuguismo y la puerta giratoria para los congresistas ya que los habilitaban para ser ministros o embajadores y después regresar campantes y olímpicamente a ocupar nuevamente sus curules. Hay un dicho muy popular que dice "por el desayuno se sabe cómo será el almuerzo". Ya esto es una advertencia, un campanazo de alerta para el gobierno y sus escuderos con respectos a los proyectos de reforma que vienen, como la laboral y la pensional. O más mermelada o queda el pan solo. Te destacamos Tremenda derrota tuvo no solo el ejecutivo sino los tres senadores ponentes de la reforma, áulicos del gobierno, donde a uno de ellos, sus propios copartidarios le dieron hasta en la cédula.