
Fidelidad a la naturaleza

La protección ambiental es clave para un futuro sostenible. Debemos construir una sociedad más unida a la naturaleza, reconociendo su valor y trabajando por la armonía global.
Por José Arturo Ealo Gaviria Tenemos el privilegio de la vida para hacer del mundo un lugar mejor. Cuidar el ambiente es proteger lo que nos circunda. Dándonos cuenta del valor de vivir, es preocuparnos menos en discutir sobre el pasado y centrarnos más por conservar el futuro. Lo que sí debemos construir es una sociedad más amable, más humana, más sosegada y más unida hacia el mundo natural. En realidad, lo único llevado a lo trascendental es lo que hacemos. Formamos parte de la naturaleza y la guerra contra ella es, inevitablemente, una guerra contra nosotros mismos. Reconocer que este maravilloso mundo del cual somos parte es una tierra viviente, una tierra sagrada. Es la que apoya cualquier forma de vida, incluida la economía dominante que niega a la tierra misma. Podemos ser optimistas si logramos que las personas entiendan que depende de ellas el cómo seguirá la historia de la humanidad. Podemos llevar un mundo pacífico, donde vivamos en armonía con la naturaleza, con los demás. No importa de qué nación provengamos, sea cuál sea nuestra cultura o la religión que profesamos. Este es el camino al que debemos avanzar. La mejor herencia que podemos dejarle a nuestros hijos es un planeta sano donde puedan vivir. Se necesita cordura a la hora de tomar decisiones, amabilidad con el ambiente. Que no rebasen los derechos de las personas. Es sano y esencial volver la mirada a la tierra, ver sus bellezas con asombro y sencillez. Que la paz de la naturaleza ingrese como los rayos del sol penetran en los bosques densos. Que los vientos soplen su frescura y las tormentas generen benevolencias con su energía. Así, las preocupaciones desaparecerán como hojas en otoño. Siempre habrá flores para quienes deseen verlas. Una acción lo es. No podemos vencer a la naturaleza, ni forzar, ni acelerar algunos procesos naturales. Amar es tener paciencia, dedicar tiempo, cuidar, proteger y valorar. Si realmente se ama a la naturaleza, habrá belleza en todas partes. Hay que comprender a la Tierra. El amor hacia su natura es un lenguaje que puede trascender fronteras políticas y sociales. En cada pisada sobre ella uno recibe mucho más de lo que andamos buscando. La humanidad tiene que recibir una nueva conciencia moral si desea sobrevivir. Solo a través de un mayor juicio y afinidad logramos asegurar nuestra supervivencia como especie y construir un futuro sostenible para las generaciones venideras.