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Opinión

Felicidad, más allá de la sonrisa

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
27 de enero de 2024

La felicidad, un enigma milenario, se explora desde Freud hasta Frankl. ¿Placer efímero vs. bienestar duradero? Descubre el equilibrio vital, más allá de la evasión.

Por Glenda K. Fuentes La búsqueda de la felicidad ha intrigado a filósofos, psicólogos y pensadores a lo largo de la historia. Freud, el psiquiatra del pensamiento, analizó la felicidad en su libro "El Malestar en la Cultura", explorando diferentes contextos, entre ellos, la evasión del sufrimiento o la constante búsqueda de placer. En este viaje hacia la dicha, a menudo nos enfrentamos a encrucijadas donde se cruzan los placeres instantáneos y las satisfacciones más duraderas. La tentación de escapar de la realidad, de los pesares cotidianos, ha llevado a algunos a recurrir a diversos métodos, desde prácticas orientales de meditación hasta el consumo de sustancias alucinógenas. Pero, ¿a qué costo perseguimos esa felicidad momentánea? Las sustancias alucinógenas, por ejemplo, pueden proporcionar una vía rápida hacia una realidad alterna, inundando el cuerpo con sensaciones intensas y estímulos sensoriales. Sin embargo, la interrogante crucial es si este escape temporal contribuye genuinamente a una vida feliz o simplemente brinda un aparente alivio momentáneo a un gran costo. Freud se pregunta si el placer es un componente esencial de la felicidad y advierte sobre los peligros de depender exclusivamente de gratificaciones inmediatas. El placer efímero, ya sea desde la aprobación social o proporcionado por sustancias psicoactivas, puede enmascarar los problemas subyacentes, postergando la necesidad de abordarlos de manera más profunda y constructiva. Y es que no podemos buscar afuera lo que no hemos trabajado en conseguir adentro. En palabras del neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, autor de "El Hombre en Busca de Sentido", la felicidad surge cuando encontramos significado incluso en medio del sufrimiento. La verdadera felicidad, según numerosas corrientes filosóficas y psicológicas, radica en la construcción de conexiones significativas, el logro personal y la búsqueda de un propósito en la vida. Las satisfacciones más duraderas no siempre son las más fáciles de alcanzar, pero ofrecen un sentido más profundo de bienestar y plenitud. La clave podría estar en encontrar un equilibrio entre el placer inmediato y las fuentes más genuinas de felicidad. Las prácticas de mindfulness, la conexión con la naturaleza, el cultivo de relaciones significativas y el logro de metas personales son aspectos que han demostrado contribuir a una felicidad más duradera. Al final, la felicidad no se encuentra solo en evitar el sufrimiento momentáneo, ni tampoco en huir constantemente de la realidad. Se trata de cultivar un espacio interno donde podamos experimentar la plenitud, incluso en medio de los desafíos cotidianos. En este delicado equilibrio, descubrimos que la verdadera dicha no se encuentra en la evasión, sino en la construcción activa de una vida que tenga significado y propósito. A veces, como dice Voltaire: "buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una".