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Opinión

Falso dilema

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
23 de julio de 2026

¿Será que el brazo izquierdo o la pierna, pie, oreja, ojo y demás órganos dobles que hacen parte del cuerpo de una persona, internos y externos, no gustan de su homólogo derecho o viceversa, para achacarle la responsabilidad o culpa por los problemas que le ocurran al ser vivo del cual hacen parte?

Lo que una persona puede interpretar de esta apreciación es que es un falso dilema porque no tendría sentido que, haciendo parte de un solo y mismo sistema, se vaya a generar una disputa que, en vez de propiciar el desarrollo del ser que conforman, termine desatando una “guerra” que acabe con la vida de la persona. El asunto va más allá y tiene que ver con la parte espiritual, mental, emocional, que lleva a los seres humanos a entender e interpretar la realidad, como una disputa para obtener el mayor provecho en beneficio personal y del círculo al que pertenece, pensamientos y conductas que pueden ubicarse en un estadio inferior de la evolución en que las manadas iban por el mundo atacando y defendiéndose de lo que encontraran. Hecho preocupante porque se supone que esa etapa del desarrollo fue superada y que la razón, el conocimiento, la inteligencia, deben llevar al ser humano a un nivel en que el trato que se dé al vecino debe ser el mismo que se da entre los diferentes órganos que integran el cuerpo. De tal manera que dividir a los seres humanos entre derechas e izquierdas, es la manifestación de que no se ha superado esa etapa y que, en otro contexto, se quiere sentir y vivir ahora. Así como los órganos de los sentidos y elementos del cuerpo humano hacen unidad para alcanzar el desarrollo físico y mental en una persona, deberían ser las relaciones sociales y no la eterna pugna entre derechas e izquierdas o entre buenos y malos, lo cual no quiere decir que no haya que tomar posiciones fuertes en determinadas circunstancias, a la manera como lo hace el cuerpo para luchar contra las enfermedades, que en lo social son la pobreza, la miseria, el atraso y las miradas y actitudes excluyentes contra las personas que no hacen parte del grupo, el partido o la manada. El asumir a los seres humanos divididos entre derechas e izquierdas, justifica los más aberrantes tratos y delitos de lesa humanidad, actitudes que no generan problemas de conciencia, porque no hacen parte de mi grupo, la manada, y al final, son mis enemigos. Concepción que hace parte de esa división absurda de clasificar a los seres humanos. No más izquierdas y derechas para justificar y desatar toda clase de atropellos contra la humanidad.