Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Facilidad o esfuerzo

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
7 de julio de 2024

El modernismo y la tecnología facilitan la vida, pero la inmediatez adormece la capacidad de sorpresa. La autora reflexiona sobre la pérdida del esfuerzo y la importancia de la lucha.

Por Selma Samur de Heenan El modernismo, sumado a tantos avances en la tecnología, sin duda alguna ha traído gran progreso a la humanidad, logrando facilitarle muchísimo la vida al hombre. Los inventos electrónicos son tan numerosos y extraordinarios, que no acabamos de conocer uno cuando ya estamos sabiendo de otro, aún más reciente y novedoso. En realidad, es tan vertiginoso este fenómeno, que hasta nuestra capacidad de sorpresa se ha visto adormecida al punto de hacernos propensos a quedar en permanente expectativa en materia científica o tecnológica, aceptando anticipadamente, cualquier cosa como posible. Tener al alcance de la mano las cosas de manera tan rápida y audaz, nos ha llevado a acomodarnos plenamente a estas circunstancias y a que ahora todo lo queramos obtener con la velocidad de rayo y sin esfuerzo. Hasta hace algún tiempo ejercitábamos la memoria recordando los números telefónicos, resolvíamos los cuestionamientos matemáticos en la mente o en el papel porque aprendíamos las tablas de multiplicar y las reglas de dividir. Investigábamos en enciclopedias. Aprendíamos a ser pacientes, descubriendo que los procesos requieren un tiempo y que el mundo no gira en torno nuestro. Las experiencias de la vida me han enseñado que las cosas fáciles no traen nada bueno, porque lo que nada cuesta se hace fiesta. Así es. El hombre valora por lo que lucha y se esfuerza. Estamos a tiempo de inculcar esto a los niños que muy pronto serán el futuro de nuestra sociedad, aletargada hoy por tanta comodidad. Esta cultura light se impone en todos los escenarios. En la política gobiernan con trinos, ya no con decretos que implican un trámite y la necesidad de ser comunicados oficialmente. En la iglesia se va imponiendo un discurso suave y acomodado a las circunstancias específicas de cada persona. Cumplir con el evangelio no es tarea fácil, requiere de nuestro esfuerzo porque vivir en la voluntad de Dios es el mayor de los retos y el más complejo de asumir. Pero, lograrlo no puede implicar hacerlo fácil, cambiando la Ley de Dios que es permanente y eterna. Es cierto que obedecer los mandatos divinos, implica tomar senderos estrechos, empinados y pedregosos. Son esas dificultades las que construyen nuestras virtudes y nos otorgan mayores méritos. Esos que nos impulsan para avanzar con paso firme hacia la Patria celestial. “Yo soy quien te manda; esfuérzate, pues, y sé valiente”. Josué 1, 9