
Excesiva planeación y poca ejecución

Análisis crítico sobre la ineficacia en la gestión pública colombiana. Se examinan las causas de la falta de soluciones a problemas conocidos y la manipulación de cifras en balances.
Por Carlos Vargas Rodríguez Revisando algunos temas de fin de año, que casualmente se vuelven reiterativos por estas épocas, como por ejemplo las alertas y campañas con relación a los riesgos que trae el uso de la pólvora, me he dado cuenta de que frente a muchos problemas que nos afectan, tenemos claro sus causas y efectos pero somos de verdad incapaces de ejecutar procesos de solución. Tenemos diagnósticos para todos los problemas y nos conformamos con exiguos resultados, encontramos en el torbellino diario de cosas una excusa, para no ser eficientes en el cumplimiento de las metas. Todo es flor de un día. Por eso el mar de políticas públicas quedan solo en el papel. Esto de por sí es una adversidad, pero se complica aún más cuando se pretende con cifras y resultados acomodar escenarios favorables, que en realidad no existen. Los balances de gestión (muy frecuentes por estas épocas) por parte de funcionarios públicos son desastrosos, hay una obsesión por enseñar logros a como de lugar, forzando cifras e indicadores, por ello es que la solución de los problemas verdaderamente estructurales jamás será efectiva y conducente, dado que, al desarrollar estrategias sobre indicadores incorrectos y desalineados, el resultado jamás será correspondiente con el nivel de los problemas. Todo se va volviendo un círculo vicioso, que se despliega en la estructura de gobernanza en lo público, por eso es que los ciudadanos hace rato perdieron la confianza y credibilidad en las instituciones, ven estos balances como una foto transitoria y acomodada, que busca enaltecer la imagen del funcionario y no de la gestión de la entidad de manera integral. Si ya conocemos los problemas y sabemos su connotación, por ejemplo, en los fenómenos que afectan la seguridad pública en estas fechas y las autoridades no hacen algo diferente, innovador y disruptivo que brinde balances exitosos, seguirán teniendo los mismos resultados. Hay que priorizar, buscar el foco sobre lo importante en el proceso de planeación, para definir una estrategia, con indicadores medibles de gestión, que puedan ser ajustados sobre la marcha, si la situación lo amerita. De manera que invitamos a los comandantes y jefes de policía (alcaldes y gobernadores) para que trabajen en equipo, sin protagonismo, que definan sus prioridades, que revisen en línea de tiempo registros y antecedentes de los fenómenos criminales, que lleven tableros de control sin mucha complejidad y ante todo, se defina una cadena de responsabilidad a manera de rendición de cuentas sobre la estrategia. La estrategia es muy importante, pero la ejecución lo es todo, son los logros los que al final determinan el éxito. El esfuerzo no es suficiente si en los balances las cifras no determinan un balance a favor. Los colombianos somos culturalmente conformistas, por eso esa frase que hizo famoso a Maturana de que "perder es ganar un poco" a mi aparecer me parece fatal, preferiría una que sale del refranero popular: "no me cuentes los dolores del parto, muéstrame la criatura".