
Ex primera dama, Marianella Peñaranda

Marianella Peñaranda, abogada cucuteña, destaca por su labor en Sucre como profesional, madre y esposa. Su ejemplo impulsa el desarrollo socioeconómico, rompiendo esquemas y dignificando el rol femenino.
Por Francisco Montes Vergara Quiero hacer un reconocimiento a una labor que se realizó en silencio. Pero me refiero a esta labor; no sólo como profesional, sino también como madre y esposa. Marianella Peñaranda, nació en Cúcuta, capital de Norte de Santander. Cúcuta, ciudad con una gran historia; lugar donde Simón Bolívar obtuvo una de las victorias que permitió obtener la independencia y liberarnos del dominio español. Es la primera ciudad de Colombia que tuvo un ferrocarril en el siglo XIX. La Revolución Industrial ingresó a Colombia por Cúcuta con la llegada de la aviación toda vez que fue allí donde nació el primer colombiano que piloteó un avión. Estos son ejemplos que nos enseñan el potencial cucuteño en iniciativas enfocadas hacia el desarrollo económico. Marianella; abogada, especialista en derecho administrativo y en derecho de la empresa; no obstante de ser cucuteña, el destino la llevó a entregar sus capacidades como mujer, esposa, madre y profesional, al departamento de Sucre. Durante 4 años tuvo que dividir su tiempo entre estas grandes responsabilidades. No solo asumió estas obligaciones, también las inclemencias de la vida pública y los contratiempos que se producen. Sin embargo, no fue un obstáculo para avanzar en sus aportes al departamento y mantenerse en una posición de cordura, honorabilidad y dignidad como mujer. Apoyó y lideró proyectos en temas económicos relacionados con el sector turístico, la agroindustria, la economía verde y circular como también la economía naranja. Con Marianella se marcó un hito para las próximas primeras damas o en su defecto para quienes ejerzan este papel en el departamento. Pasar de una figura protocolaria, para asistir a eventos sociales y apoyar actividades comunitarias, es necesario en Sucre. Es pertinente la figura de una mujer íntegra pues desde aquí se muestra de manera sobresaliente capacidades que se requieren en el departamento. El ejemplo que se proyecte desde estos encargos dignifica y hacen parte de las condiciones que se requieren en Sucre para avanzar en el desarrollo socioeconómico. El modelo y los esquemas conductuales deben alimentar las costumbres pues estas terminan siendo un reflejo de la cultura. La forma de hacer las cosas puede impulsar o retrasar el desarrollo económico. Vamos avanzando. Por ello es importante la integralidad femenina en el papel de mujer como esposa, madre y profesional.