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Opinión

Evento de felicidad

Luis Manuel Espinosa
Luis Manuel Espinosa
Columnista
19 de julio de 2023

La filosofía europea, tras la caída del Imperio Romano, impulsó el pensamiento racional y la ciencia, dominando el mundo. La música cambió el concepto de felicidad.

Por Luis Manuel Espinosa Cuando los europeos enfatizaron en el pensamiento con detrimento de todo lo demás, en verdad, desarrollaron lo racional y la ciencia. A la larga, esto trajo consigo los adelantos tecnológicos, mediante los cuales, la llamada civilización se impuso en el mundo. A partir de entonces, los procesos científicos lograron que la sociedad occidental predominara en el universo con sus valores y principios. Se cree, que todo ocurrió con la caída del imperio romano, cuya organización social, política y militar sirvió de base para que se diera este fenómeno, que hizo de la filosofía su principal instrumento de dominación como nueva forma de pensar. ¿Pero cómo podía ocurrir algo así, en una era oscurantista? Una etapa de la humanidad, que además se prolongó por varios siglos, en la que solo la religión fue el punto de unión de los pueblos de Europa, con preponderancia militar. ¿En tanto que sucedía en otros lares, por cierto, más extremos del continente occidental? La Europa de la alta edad media y del bajo imperio había sufrido los embates de los pueblos asiáticos que ya invadían la parte oriental hasta llegar a la Europa central y el Islam, a través de África, se imponía en la península Ibérica y en el mar Mediterráneo. Se podía decir que esencialmente la Europa medieval se mezclaba cultural y racialmente. Lo cual, sin embargo, no fue óbice para el crecimiento del pensamiento filosófico europeo, con aprovechamiento de algunos descubrimientos científicos generados en esas otras sociedades. Pero Europa, fue todo el tiempo austera y guerrera. Llena de caballeros, monjes y siervos. Se decía que los mongoles llegados de oriente, comían montados en sus caballos, en tanto, que los moros, que venían de África, introdujeron en la Iberia del levante un sentido más sensual de la vida. A todas estas, la música era ocasional. En el medioevo, el laúd se oía en los salones de los señores feudales y tal vez, el armonio se comenzaba a escuchar en recintos catedralicios y monacales. De pronto la lira era remplazada por un pequeño violín que se afianzó con los gitanos, después que los judíos trajeron el arpa. Quizás los árabes transportaron el tambor africano, que aparece luego en América. La música en ese entonces no era de multitudes, si acaso de ferias y festividades religiosas, aún poéticas y teatrales. Así que el concepto de felicidad, más religioso que mundano, se alcanza con la muerte. Pero cuando el africano llega a América, el concepto de felicidad cambia con la música y el baile. La divinidad se materializa en el contoneo dancístico, que gracias a la música, se trueca, en un verdadero evento de la felicidad.