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Opinión

Este año decidimos regalar abrazos

Christiane Lelievre Llegaron el espíritu navideño y los villancicos
Christiane Lelievre Llegaron el espíritu navideño y los villancicos
Columnista
9 de diciembre de 2023

Diciembre trae espíritu navideño, pero también angustia económica. ¿Gastos o ahorros? La inflación y el dólar retan la forma de demostrar afecto. ¡Abrazos sobre regalos!

Por Christiane Lelievre Llegaron el espíritu navideño y los villancicos; las vacaciones escolares y ceremonias de grados desde el jardín infantil hasta la universidad. Llegó diciembre con sus guirnaldas de angustia económica. Una minoría de personas con empleo formal recibe "la prima"; no se sabe si aprovecharla para pagar derechos y deudas de grado, o regalos de fin de año, o si mejor guardarla para los inevitables gastos de enero. Año Nuevo, vida nueva; el año llegará con un nuevo salario mínimo que jalonará en su alza todos los demás precios. También subirán las matrículas y los útiles y uniformes, el predial y otros impuestos. Como en el cuento de la cigarra y la hormiga, no se sabe si cantar, jugar y bailar; comprar y gastar, regalar y despilfarrar, o ahorrar y trabajar sin parar lamentando la situación. Tal vez la disyuntiva sea otra. Tal vez se pueda gozar y divertirse sin excesos, descansar y bailar en casa, hacer los regalos, circular los libros, intercambiar juguetes. Tal vez haya otra opción para decir, como lo advirtió un ejecutivo de empresa, con algo de humor y de manera acertada y razonable: "este año por la inflación y el precio del dólar decidimos regalar abrazos." Es tiempo de restarle valor monetario a los afectos y sacar del mercado las demostraciones de amor y aprecio. Dejar de medir el amor por el tamaño del diamante o los viajes regalados, por los bienes dejados o el celular obsequiado. La medida de la fuerza del amor y del afecto o aprecio no es el dinero ni el precio de los regalos. En discrepancia con las telenovelas y películas o vidas de famosos y famosas, le damos razón a la gente amable y responsable que no expresa su amor con quilates o dinero; convencida de que cariño y aprecio pueden decirse sin tarjeta de crédito. Mi invitación navideña es a apreciar el valor de los dibujos de hijos/as o nietos/as, de una fotografía impresa, una torta casera o un abrazo; del tiempo pasado juntos, una salida a un parque, una sonrisa, una videollamada... Para ustedes que me leen: un abrazo virtual, una sonrisa y mis buenos deseos para una alegre Navidad, sin derroches.