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Opinión

Esperanza frustrada

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
21 de marzo de 2024

Gustavo Petro, un congresista anticorrupción, generó esperanzas de cambio. Sin embargo, su mandato revela autoritarismo, falta de gestión y polémicas ideas económicas que frustran expectativas en Colombia.

Por Fernando Negrete M. Gustavo Petro Urrego ejerció como el congresista batallador contra la corrupción y todo aquello que oliera a paramilitarismo, logrando que millones de colombianos vieran la persona que sería capaz de liderar un proceso de cambio que llevaría al país a una espiral de oportunidades, acabando con los privilegios y la exclusión que caracterizaba el ejercicio del poder en todos los niveles de la administración pública. Sin embargo, su carisma nunca alcanzó altísimos guarismos porque esta brota de lo profundo del ser, es un buen sentimiento y varias de sus salidas dejaban dudas sobre la bondad de su pensamiento y las actuaciones al interior de sus partidos o grupos en los que militó, daban cuenta de su autoritarismo y de jugadas "chuecas" que excluían e imponía por la fuerza, como su salida a regañadientes del Polo Democrático. Luego, en su paso por la alcaldía de Bogotá quedó desdibujada su capacidad para gobernar que demandaba una atención permanente a las cosas que se administran y del trabajo en equipo para contar con la capacidad, cooperación y apoyo de parte de quienes conocen y están formados y sobre los cuales recae la parte operativa de la gestión. Por el contrario, desde el balcón de la alcaldía y en la calle, protestaba como cualquier ciudadano que reclamaba la solución a sus problemas. En cuanto a su formación académica se observa una inclinación hacia las teorías cepalinas de la dependencia como la salida al subdesarrollo, caracterizado por la fuerte injerencia del estado en la economía y la sociedad vía gasto público, de lo cual no se ha curado al proponerle al banco de la República la emisión monetaria vía crédito al gobierno como en los "buenos tiempos" y atribuirle los problemas del crecimiento al cambio climático y al extractivismo, temas que rayan en el fanatismo. En una entrevista a un diario capitalino, se le mostraba una gráfica con el déficit fiscal que había llegado en pandemia a su nivel más bajo en 2020 con un 7.8%, disminuyendo en 2.022 a 5.3% del PIB y explicaba Petro que el punto más bajo se debía al excesivo endeudamiento, obligando al periodista a aclararle que la curva de endeudamiento estaba más adelante y que el déficit era resultado del frenazo de la economía producto de la pandemia. De remate, creer que gobernar es presidir consejos de seguridad en todas partes, atender los clamores de la gente con otra reunión y convocarlos a la calle a protestar y ejercer el "poder constituyente", han llevado a la frustración de las esperanzas que más de 11 millones de colombianos tuvieron, y especialmente los cordobeses que no han podido disfrutar tener un Presidente que, como no fue criado en esta tierra, no sabe y siente lo que es vivir aquí.