
Esa Paz Total no existe

Gustavo Petro prometió acabar con el ELN en tres meses, pero la violencia persiste. El grupo guerrillero se fortalece, y otros grupos armados desafían al gobierno, generando crisis de orden público.
Por Silverio José Herrera Caraballo El 15 de marzo del 2021, una revista nacional le preguntó al entonces candidato Gustavo Petro De llegar a ser presidente de Colombia qué haría con el Eln. Y él, muy optimista, dijo: “A los tres meses de ser presidente se acaba el Eln porque el Gobierno hace la paz. ¡Pero qué mentira! El proceso de paz adelantado con ese grupo guerrillero durante todo este gobierno, con el acompañamiento de la comunidad internacional, ha estado plagado de improvisaciones y contradicciones ante el accionar violento que ha tenido esa guerrilla en todo el país. Una mentira absoluta. El Eln hoy día está más fortalecido e incluso ha aumentado presencia en regiones donde no la tenía, es más, en asocio con otros grupos narcoterroristas amenazan sin control a la población civil cobrando vacunas, extorsionando, secuestrando, este gobierno para los violentos se ha convertido de un “bacanal; resurgió de sus cenizas”. El Clan del Golfo no detiene su accionar, aun habiendo sido extraditado su máximo jefe, lo que hizo fue atomizarse en todo el territorio nacional, hoy por hoy Colombia podría ser comparada con México por su grave orden público. Ahora bien, las mal llamadas disidencias, que para mí, siempre han sido el mismo grupo terrorista hoy día, al mando de una nueva generación, las FARC nunca se desmovilizaron, Solo los viejitos de la desgastada cúpula pasaron al retiro. Y qué manera, no necesitaron reforma laboral para ello, saltaron de estar huyéndole a la tropa y a los helicópteros en el monte a una en el Congreso; eso sí ganándose algo más de 30 millones de pesos, andar en vehículos blindados, con esquemas de seguridad provisto por el Estado y pagados por nuestros impuestos. Mientras que el Gobierno del cambio ha adelantado mesas de negociación en Cuba, México y quién sabe dónde más, el país es testigo de la cantidad de atentados contra infraestructura petrolera, secuestros, ataques a la fuerza pública, y aun así nuestro Presidente desde el balcón y su Twitter no hace sino generar más polarización y odio entre clases sociales, entre los que están viviendo sabroso y los que no. Ruego a Dios que Colombia despierte, ¿Acaso no íbamos a ser la potencia de la vida?