
Esa estancia

La estancia que te doy a conocer, boga. Tiene su brújula de emociones y una carta de navegación diseñada para surcar las riveras y los mares. Se impulsa con la vela del instinto y el remo de los sueños.
En ella se hospedan sensaciones, presentimientos y corazonadas. El equipaje, entre los recuerdos, es ese engranaje del pasado, del presente y del futuro. Está a prueba de remolinos, contra el fango y la borrasca. Supera exigencias de saltos al vacío. Tiene facultades de sobrepasar escollos cuando se trata de llegar a descubrimientos inesperados. Quien lleva el timón es alguien con mirada de sol. Ilumina todo sin diferencia. Su voz es el viento. Susurra secretos en cada hoja. Agita aguas y manglares de las ciénagas, de caños, de ríos y océanos. Esa estancia ondea a orillas de florestas. Despierta las alegrías y velas de un fandango. Recoge las oleadas de brisas que agitan el verdor de las praderas. Atrapa las vibraciones de esperanzas que florecen en cada brizna de hierba. Es un recordatorio de la vida. Siempre encuentra su camino. Hay un lazo con la renovación y continuación por vivir. Se precisan todos los sentidos. Es un refugio en medio del bullicio del mundo. Esa estancia huele a leña. A campo. A la vida misma... y sigue. Esa estancia también flota. Se eleva. Parte desde un mosaico de piezas. Enciende las alas de la imaginación. Aletea a corazonadas de las sorpresas. De la innovación. Gira las hélices fundamentales de los sentidos y de las costumbres. La naturaleza le envía secretos. Se eleva y contempla nexos con el derredor natural. Hay una exploración de profundidad y transformación. Se enlazan las interfaces y el entorno del conocimiento en afinidad con la poesía. Es otra manera de magia, de avivar una chispa desplegándose en la inmensidad del cosmos. Hay infinidad y envío de mensajes. A través de los siglos. Las nervaduras de esa estancia han transformado la comprensión del mundo: emoción y precisión de la ciencia expandiéndose como eco de melodía en el corazón. Esa estancia se inspira en las estrellas. Entonces... entonces algún día, el sereno de las madrugadas será un velo de lágrimas en la Tierra y cada gota caerá en un recuerdo que se desvanecerá con el sol. Cada sueño de la estancia es un mapa tatuado de cielos. Cada constelación un deseo por cumplir, un azar por explorar más expectativas. De yacer algún día en otro lugar del universo.