
¿Es viable la universidad de hoy? los retos del futuro

El sistema educativo colombiano enfrenta un inminente colapso por su obsolescencia, advierte el autor. Carreras sin futuro y falta de debate contrastan con el avance global y la "titulitis" persistente.
Por Valmiro Sobrino Oliveros En una entrega anterior hice unas observaciones sobre una propaganda populista de varios actores universitarios colombianos acerca de la ampliación de los cupos universitarios y de crear nuevas sedes en las regiones periféricas sin estudios serios y científicos de la necesidad de los nuevos programas que van a crear. Nuestra universidad aún arrastra los lastres de la educación decimonónica en un universo que ha cambiado. La universidad tradicional está inmersa todavía en el ofrecimiento de carreras que el mundo no va a necesitar en 20 años y que pueden ser una frustración para nuestra juventud y un desgaste inútil del Patrimonio del Estado. No veo en Colombia un debate serio y responsable sobre el futuro de nuestra educación y lo que hay aún es una "titulitis" que es urgente revisar. La quinta revolución industrial que ha construido las llamadas sociedades post-modernas (las sociedades del conocimiento del mundo desarrollado) está produciendo conocimiento avanzado. Mientras ellos producen conocimiento nosotros producimos materia prima; están produciendo inteligencia robótica, ingeniería genética avanzada tanto humana como animal, la nanotecnología; la tecnología espacial, softwares para el manejo eficiente de las fábricas con sistemas sofisticados capaces de adquirir autoconciencia y auto predicción para minimizar los costos de la producción; en fin, estamos en presencia de un nuevo mundo. ¿A qué distancia de ellos estamos? ¿Estamos preparando a nuestros jóvenes para ese nuevo escenario mundial? El 90 % de las profesiones que la universidad actual ofrece no tendrán utilidad en los próximos tres lustros. Un número muy pequeño de esos jóvenes tendrá mercado de trabajo porque nuestro sistema educativo avanza a ritmo paquidérmico mientras que el mundo evoluciona a pasos gigantescos. Han aparecido en ese mundo profesiones nuevas que nuestras universidades no ofrecen. Jóvenes de 18 años con grados en software, en marketing, en electrónica, en mecánica de automóviles y de aviones, en robótica o en hotelería y turismo, ganan en Europa cinco veces más que un joven profesional nuestro graduado de abogado o economista. No quiero decir que la humanización ni la ética de las ciencias deban abandonarse, pero sí afirmar que el sistema educativo nuestro está empezando a colapsar y… no hay propuestas de cambio.