¿Es inquietante la IA?
La Cumbre Mundial sobre Seguridad de la IA en Reino Unido reunió a 28 países para abordar riesgos. Se busca regular el desarrollo de la IA, ante sus rápidos avances y potenciales peligros globales.
Por Diva Criado No es por casualidad que la primera Cumbre Mundial sobre Seguridad de la Inteligencia Artificial (IA) Safety Summit, celebrada en Reino Unido esta semana para abordar los retos que plantea, se llevara a cabo en la sede de la Escuela Gubernamental de Códigos y Cifras de la inteligencia británica, situada en Bletchley, una ciudad al norte de Londres. En esa escuela, fue donde el científico y creador de la máquina electromecánica precursora de los computadores modernos Alan Turing, ayudó a desbloquear los códigos secretos de los submarinos nazis durante la Segunda Guerra Mundial, claves para el fin de la guerra y la victoria de los aliados. La Declaración de Bletchley, sobre la seguridad de IA, que Rishi Sunak calificó de "acuerdo pionero", lo firmaron representantes de 28 países. Entre líderes mundiales, científicos, académicos, investigadores y empresarios, estaban la Unión Europea, USA y China. ¿El objetivo? Hacer frente a los riesgos de los llamados modelos fronterizos. El Acuerdo reconoce que la IA tiene el potencial de mejorar la vida de las personas, pero también admite que los riesgos pueden ser significativos y debe regularse su desarrollo colectivamente. Y no es para menos, alertan sobre los peligros que conlleva para la seguridad global e individual, en un año en el que los avances han sido reveladoramente rápidos y su uso generalizado. La accesibilidad de modelos de IA, tras la aparición del popular chatbot de OpenAI, ChatGPT, se utilizan indiscriminadamente sin regularización. De ahí que Sunak, propusiera crear un grupo intergubernamental de expertos sobre la IA, similar al IPCC que se ocupa del cambio climático. Está claro que la IA no es ciencia ficción, esta tecnología está cambiando incluso la manera de ejecutar las guerras, por ejemplo, en la guerra Ucrania-Rusia, se han producido oleadas de desinformaciones, igual que entre Israel y Hamás. Google ha descubierto que Irán está detrás de una red de cuentas falsas que promueven mensajes de odio. De tal manera que, en la medida que irrumpe en la conciencia pública muchos científicos piden una pausa en su desarrollo, el problema es que ningún país quiere quedarse atrás en la carrera tecnológica porque de ello depende ahora la seguridad nacional. En cualquier caso, es muy pronto para sacar conclusiones, creo que el reto es lograr un balance adecuado y regular un marco jurídico para la utilización, aunque la cooperación internacional es clave.