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Opinión

¿Es hoy la ONU un club social universal?

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
27 de septiembre de 2024

La ONU, fundada para la paz, enfrenta cuestionamientos. Su ineficacia ante conflictos como Gaza y Ucrania, junto a hambrunas y dictaduras, la señalan como un "tigre de papel".

Por Valmiro Sobrino Oliveros La ONU es una organización internacional fundada en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial por 51 países (actualmente tiene 193 Estados) comprometidos en mantener la paz y la seguridad internacional, fomentar entre las naciones relaciones de amistad y promover el progreso social, la mejora del nivel de vida y los Derechos Humanos. Compuesta por varios organismos internacionales: FAO, OIT, OMS, El FMI, Unesco, Unicef, a más de sus órganos de dirección y el Consejo de Seguridad. Estas organizaciones han contribuido de alguna manera a paliar catástrofes sociales; pero, los problemas del tercer mundo son tan graves que esa ayuda a ratos parece insignificante. Ejemplo, en Somalia solamente murieron en este siglo XXI 260 mil personas de hambre, especialmente niños. 37.2 millones de personas se enfrentan a niveles de hambre; 1,3 millones de personas están en las garras de una hambruna catastrófica en Sudán del Sur y Malí. Los tratados internacionales no se cumplen; por ejemplo, la prohibición de la OIT sobre las peores formas del trabajo infantil. La ONU es un órgano inoperante para detener las guerras y evitar la violación de los derechos humanos. Los casos actuales de la agresión israelí a Gaza (42 mil muertos entre niños y ancianos) y la agresión rusa a Ucrania demuestran que esta organización no tiene los dientes suficientes para imponer orden en el mundo. Igualmente, la existencia de dictaduras infames contra las libertades individuales y los derechos políticos en Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua, Cuba, Malí, Guinea y Burkina Faso azotadas por golpes militares, amén de las dictaduras familiares asiáticas. La ONU carece de un poder coercitivo para imponer un orden mundial y los llamados de su Secretario General "a la paz y el alto al fuego" son ladridos a la luna. En este período de sesiones de la Asamblea General, los presidentes de los países y los cancilleres se dan vacaciones de kilométricos discursos ampulosos y vacíos, sin resultado alguno, amén de un aplauso que no sale del recinto del edificio de la ONU. Pedro Sánchez, presidente de España, propuso en su discurso el pasado martes que el "próximo Secretario General sea una mujer". ¿Cambiará esto en algo el papel de la ONU en el mundo? El mundo siente que la ONU no tiene ningún papel protagónico en el orden mundial y que ese organismo fundado para garantizar la paz mundial es hoy un tigre de papel.