
Es ahora o nunca

21 de junio, el día en que elegimos seguir en democracia, o bien, transitar por los caminos ya conocidos de las dictaduras comunistas. Como nunca antes en la historia republicana de Colombia, nos enfrentamos al peligro real de estar ante las últimas elecciones libres. No es un juego y no es una exageración, es la realidad cruda y dura que debemos encarar, con total responsabilidad y sin titubeos. Después de esta fecha, ya no habrá vuelta de hoja.
Dado el perfil del candidato que "se la juega por la vida", es poco probable que, de ser elegido, logremos vivir medianamente decente y con las garantías a las que estamos acostumbrados. Las instituciones, tal y como las conocemos, desaparecerán; la libre empresa y las inversiones serán duramente perseguidas y la seguridad ciudadana quedará en manos de un estado totalitario que controlará hasta la comida que se podrá llevar a la mesa. Solo los privilegiados cercanos al régimen tendrán un nivel de vida alto y se llenarán los bolsillos de dineros del erario, tal y como hemos visto en países como Venezuela o Cuba. ¿Es eso lo que queremos para nosotros y nuestros hijos? En nuestras manos está salir a defender una nación que merece ser libre y próspera; el pueblo colombiano lleva años de cruel violencia propiciada por grupos al margen de la ley, amparados en el narcotráfico en connivencia con políticos corruptos. Ya va siendo hora de que nos sacudamos de tanta podredumbre y, utilizando el poder del voto, demostremos que estamos hartos de vivir bajo el temor, que queremos ser una nación libre y que juntos debemos empezar a recorrer el camino hacia esa libertad. No será fácil, pero tampoco es imposible. Como nunca tenemos un candidato que ha despertado el fervor y el entusiasmo de todo el país, vemos en Abelardo de la Espriella a un joven aguerrido, preparado y listo para gobernar a una Colombia post-Petro. Se va a enfrentar a unas condiciones económicas nefastas, a la inseguridad llevada al límite, a un sistema de salud colapsado y a una oposición violenta y rastrera. Pero todos notamos el liderazgo sin miedos y el conocimiento que del país tiene "El Tigre" y sabemos que de su mano lograremos sortear con éxito toda esa carga que la izquierda va a detonar. No es momento de ser indecisos, ni de quedarse en casa; debemos salir en masa a ejercer el derecho al voto. Votemos por nuestra libertad y la de nuestros hijos, votemos por la seguridad y por las instituciones, votemos por la defensa de la vida y la propiedad privada; pero, sobre todo, votemos para que, dentro de cuatro años, podamos estar eligiendo a un nuevo presidente y no nos estemos lamentando por la democracia perdida. Es ahora o nunca. Estamos firmes por la patria.