
Era sabido

El Tribunal venezolano avala el triunfo de Maduro, pero Colombia, junto a México y Brasil, guarda silencio. La inacción de Petro contrasta con las violaciones a los derechos humanos y el avance autoritario.
El mundo estaba advertido que el Tribunal Superior de Venezuela iba a avalar los resultados del Consejo Nacional Electoral dándole el triunfo al dictador Nicolás Maduro. Por eso, es inexplicable que a sabiendas del fraude consumado por dos organismos nada independientes del régimen, países como Colombia sigan callados ante ese golpe de Estado. El gobierno de Gustavo Petro sigue guardando silencio junto a México y Brasil, mientras once naciones del continente desconocieron el triunfo del dictador. Petro mantiene su discurso ambiguo de pedirle respeto por los derechos humanos a Israel, pero es ciego ante las violaciones del régimen de Maduro que inició una persecución contra la dirigencia opositora con más de 2 mil capturados y ahora va por María Corina Machado y Edmundo González. Colombia es clave para una salida democrática a la crisis en el vecino país, pero su complacencia ante todo lo que viene ocurriendo raya con el encubrimiento a una dictadura que cada vez se queda más sola, pero con aliados fundamentales para mantener el poder. El cerco se le sigue cerrando a Nicolás Maduro y sus secuaces. Sin embargo, la presión de gobiernos amigos a estos no es la suficiente para lograr que retornen la democracia y las libertades a ese país. Estos hechos ratifican que en Venezuela no hay separación de poderes, el control es del gobierno.