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Opinión

Entregarse

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
6 de julio de 2024

La idea de "entregarse" en una relación, ¿implica perder la libertad? Este artículo explora cómo la entrega mal entendida puede llevar a la renuncia personal y al sufrimiento.

Por Olga Leonor Hernández Suena cursi y a estas alturas de la vida hasta una idea envejecida, pero eso no significa que no se siga usando. Es esa idea de tener una relación y “entregarse”. En mi consulta la encuentro de varias formas “Es que Olga, yo le entregué todo”, “Nunca me había entregado como lo hice con ella”, “Yo me entrego cuando siento que la cosa realmente va en serio”, “Sentía que no había entrega, que no había compromiso por parte de ella”, “Yo me entregué y me rompieron el corazón”, “Nunca me he vuelto a entregar a una relación, ya no confío” y un largo etcétera repleto de ejemplos. Con un breve escaneo, cada uno encontrará formas en que ha usado o escuchado esa expresión. En todos los casos, o bueno, para no pecar de exagerada, en la mayoría de los casos, esta idea de entrega esconde la noción de que el vinculo con alguien implica la perdida de la libertad, el abandono de lo que uno es por la garantía de la presencia del otro en nuestras vidas. Es ahí donde dejo de escuchar cierta música porque al otro le incomoda. Dejo de vestirme y usar ciertas cosas porque el otro piensa que no es adecuada. Dejo de hablar con algunas personas porque mi pareja no se siente cómoda y mejor evito la discusión. Dejo de bailar en las fiestas porque mi pareja no lo hace y mejor me quedo sentada a su lado. También desde allí se permiten algunas actitudes, las cuales se justifican porque el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta… una triste y pobre comprensión del texto bíblico de Corintios, que usamos para explicar los amores sufridos y no para reconocer la grandeza del amor, que sobrepasa todo conocimiento y anima al crecimiento. Para ser justos. Todo vinculo implica en alguna medida una perdida de la libertad. Renuncias que se eligen en función de un propósito superior. Es obvio que las posibilidades de hacer o decidir ciertas cosas se limitan al compartir la vida con alguien, pero no podemos confundir esto como una vida estéril que se siente atada o sometida a otro. El amor sano acompaña y cuida, se entrega tiempo, esfuerzo, dedicación y presencia y se recibe de regreso lo mismo, en una transacción reciproca que dota la vida de sentido si se vive de manera sana. Muchos de mis pacientes que tienen mil historias de relaciones pasajeras, le están huyendo a la idea de la entrega al otro que sienten como la perdida de ellos mismos. Desde allí los comprendo: Nadie en su sano juicio elegiría entrar a una cárcel por su propia voluntad.