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Opinión

Entre la crisis y la oportunidad

José J. Vergara Díaz
José J. Vergara Díaz
Columnista
24 de septiembre de 2025

En medio de la peor crisis del sistema de salud en décadas, hablar de innovación, descentralización o transformación digital parece un lujo.

Sin embargo, el 9° Congreso e+Salud, organizado por R&A Smart Health, en Bogotá mostró que, incluso en la adversidad, se pueden gestar modelos con caminos posibles. La clave está en aterrizar esas experiencias a contextos concretos como el de Montería y Córdoba, donde los desafíos son tan grandes como las posibilidades de cambio. Uno de los mensajes fue promover el Sistema Integrado para la Atención Primaria en Salud (SI-APS), con tableros de control poblacional y de gestión, mostrando que los datos bien usados permiten pasar de diagnósticos retóricos a decisiones basadas en evidencia. En un sistema fragmentado como el nuestro, de la calidad de la información depende la calidad de las decisiones. Bogotá presentó su Modelo MAS Bienestar, con pilares como la gobernanza de datos, la participación social transformadora, gestión del riesgo e intersectorialidad, proponiendo una visión integral: desde planes individuales y familiares hasta colectivos, con prescripción social y georreferenciación de la gestión. Prioridades claras: salud mental, enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), discapacidad, gestantes y primera infancia. En Montería, donde las ECNT y la salud materno-infantil siguen marcando la carga de enfermedad, esta hoja de ruta es perfectamente replicable. Desde Cali se mostró “En-Torno a tu Salud”, un ejemplo de cómo los territorios pueden innovar con lo que tienen. Cohortes de seguimiento, intervenciones comunitarias en hogares y comercios, y el uso de nuevas tecnologías en tamizajes, muestran que la salud pública puede y debe anclarse en lo cotidiano. Para Córdoba, con su fuerte tejido comunitario en barrios y corregimientos, este enfoque cercano y práctico es fundamental. La agenda también puso sobre la mesa la descentralización y el rol de los equipos territoriales de salud. Cartografía social, implementación de Centros de Atención Primaria (CAPS), y, sobre todo, la formalización del talento humano, son condiciones necesarias. Aquí la lección es clara: sin equipos estables y comprometidos, no hay continuidad ni impacto real. Otro punto crucial fue la salud digital. Desde telemedicina y telemonitoreo hasta modelos de interoperabilidad, se demostró que el retorno de la inversión es alto: hasta 6:1 en pacientes crónicos. Pero también se advirtió que la tecnología sin sensibilidad territorial no sirve. En zonas rurales de Córdoba, donde el acceso físico a servicios es limitado, la salud digital no es una moda: es la única vía real para garantizar acceso. El Congreso dejó claro que la transformación digital no es opcional y que la territorialización es impostergable, aunque aún falten lineamientos claros del Gobierno. Lo importante es que ya existen buenos ejemplos. Tomarlos, adaptarlos y aplicarlos en Montería y Córdoba puede marcar la diferencia entre seguir atrapados en la crisis o empezar a construir un sistema que devuelva confianza y resultados en salud a la gente.