
¿Encontrará Fe?

La segunda venida de Jesucristo genera emociones encontradas. A pesar del avance del mal, la fe persistente es clave. Estar preparados, como Él pidió, es vital.
Por: Selma Samur de Heenan Estamos esperando la segunda venida de Jesucristo a la tierra, esa que llamamos “la Parusía” y ante esta expectativa, surgen en los creyentes distintas emociones: temor ante lo desconocido, incertidumbre, intriga, miedo, alegría, gozo, impaciencia, etc. El regreso de Jesucristo no implicará, de ninguna manera, la repetición de los hechos tal y como ya sucedieron durante su primera venida, los que conocemos por estar relatados en los evangelios. Será de la misma forma en que fue visto subir al Cielo, según profetizaron a los discípulos, dos ángeles que se les aparecieron cuando ellos presenciaban su gloriosa asunción. Esta profecía no incluyó ni el día ni la hora de su cumplimiento, lo que tampoco fue dicho por Jesús en las ocasiones en que habló de su regreso, porque sin decir el tiempo del suceso, insistió en la importancia de estar preparados, conservando siempre la certeza y la esperanza en su Palabra, que es verdad y vida. Una de las veces en que se refirió a esa segunda venida, fue después de contar una parábola sobre un juez que, ante la insistencia incansable de una viuda, se vio obligado a impartirle justicia, y Jesús apoyándose en la fe inquebrantable de la mujer, se pregunta si a su regreso encontrará sobre la tierra una fe persistente como la de ella. Este cuestionamiento tiene total vigencia ahora que evidenciamos el avance del mal a pasos agigantados, porque día a día va ganando terreno aun dentro de los corazones de quienes supuestamente sirven, conocen, aman y obedecen a Dios, pero que en la práctica viven como si no le creyeran, dándole la espalda al Evangelio. Por distintas fuentes y esferas se percibe con mayor fuerza la confusión y obstinación de los hombres que se niegan a vivir en la Divina Voluntad, a ser en sí mismos tal y como Dios los creó, pretendiendo encontrar por los medios humanos una opción diversa que les ofrezca una felicidad que buscan sin entender el origen de su carencia. Es importante que a pesar de todo lo que estemos viendo y escuchando, nos cobijemos al amparo del Altísimo, siendo rigurosos con el cumplimiento de los mandamientos y obedientes a sus enseñanzas, para así permanecer protegidos de tantos peligros y tentaciones que amenazan nuestra vida en plena gracia de Dios. No tengamos duda, las promesas de Jesús se cumplen y ÉL vendrá nuevamente. Esperemos que cuando así sea, encuentre fe entre nosotros, aunque esté condensada en un pequeño y fiel rebaño.