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Opinión

En una orilla del río Sinú

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
3 de febrero de 2025

El río Sinú, con su susurro ancestral, enseña a escuchar la voz de la vida. Sus aguas femeninas y su historia fluyen, dejando un legado de belleza.

Por José Arturo Ealo Gaviria Cada río tiene su peculiaridad. Angosto. Amplio. Sereno. De aguas límpidas o turbias. Frías o templadas, apacibles y traicioneras. Ondeándome entre el declive de las horas vespertinas y en una orilla del río Sinú, silenciosamente, le he escuchado el susurro de sus aguas, no con el lenguaje de su corriente sino con voz de la vida. De la existencia. De lo que es y siempre será. Es la atmósfera donde las torcaces y las garzas despliegan sus alas de perseverancia. Sí, el río Sinú también me enseñó a escucharle. He aprendido de él. Lo sabe todo. Se le entiende al navegarle, al conocer los vericuetos de sus riberas y el de sus profundidades. Su encanto es de continua permanencia. Inalterable. En ese irse quedando, su especie representa la historia. Razón para que lleve su curso. Es la Historia. En este río Sinú se perciben voces y el ejemplo de la corriente con gran fuerza. Posee algo especial: saberle esperar. En él boyan y pasan ahogados todos los reflejos del ayer. Es el fértil y majestuoso río Sinú. Su corriente no puede llevar consigo las nubes que se reflejan. Conoce una libertad más grande que la suya. Las aguas del Sinú tienen su connotación femenina por sus curvas, la variedad de sus paisajes y los meandros donde remolinea. Se zarandea hasta llegar al Nirvana de los remansos. Y se refleja. Este Sinú fluye a la caída del día en todo su cauce, en siglos de aporte a una raza que ha poblado sus márgenes, en la tranquila dignidad de un curso de aguas que llegan a los confines de la Tierra. Es un placer caminarlo en verano, como ahora, a pie descalzo. Las brisas y aguas del Sinú llevan mil verdades a la naturaleza de su valle. Y sucede, que con el tiempo, todo se funde en uno. Un río que corre a través de él. Fue excavado por el gran diluvio universal: corre sobre las piedras desde el sótano de los tiempos. El Sinú lo sabe, no tiene prisa. Posee secretos. Si queremos dejar un patrimonio de belleza y de vida para las generaciones futuras, empecemos a discernir como un río, como lo ha venido tatuando entre sus riberas este río Sinú. Moldea las orillas y esas mismas orillas lo guían. Es admirable cómo se derrama la tierra cuando manan aguas como las del río Sinú: surca donde debe estar.