
En una esquinita de "Poncho" Zuleta

El salón 'Bombardino y mochuelo' acogió el lanzamiento de libros sobre vallenato: "Las triquiñuelas de Zuleta" y "Estrella binaria". "Poncho" Zuleta y "El Cocha" Molina presentaron sus obras, revelando historias del género.
Por José Arturo Ealo Gaviria Era más o menos las 8:00 de la noche del miércoles 20 de noviembre cuando me sumergí en la edición IX 'Un río de libros': salón 'Bombardino y mochuelo', del Hotel GHL (Alamedas Centro Comercial). La sorpresa no se hizo esperar cuando al escenario ingresó unos de los máximos exponentes que guarda la esencia del vallenato tradicional: Tomás Alfonso "Poncho" Zuleta Díaz, al presentar su libro "Las triquiñuelas de Zuleta" escrito por el compositor e historiador del género musical vallenato Julio Oñate Martínez. Con ellos el acordeonista Gonzalo Arturo "El Cocha" Molina al dar a conocer su obra 'Estrella binaria', escrita por su esposa Julieth Pedraza Sánchez. Moderador: Rahomir Benítez, periodista y director de contenidos de El Meridiano de Córdoba. Las palabras sobre los renglones encauzan una vertiente de ideas y sorpresas. Esa es la vida. Se hace más navegable cuando se le considera como búsqueda en una fiesta donde hay variedades de admiraciones. Según revelaba Julio Oñate en el conversatorio, en las páginas del libro hay un noventa y nueve por ciento de la vida de Zuleta. "Poncho" le adujo que allí solo hay una esquinita de todo lo que se podría escribir sobre él, y escucharle es estar prendido a ese "cantaito" bajero que va contando la vida con sus desafíos, aciertos y yerros, escabullidos con salidas magistrales y cuyo premio es un golpe de buena suerte. Al confesarse en público, tal parece que estuviera cantando senderos que él hubiese inventado con sorpresas para goce del alma de un viajero que canta y exclama cuando "se sufre, se goza y se vive feliz". Lleva ese mensaje que entona un asombro mágico, esa saga macondiana que lo llevó cómo realmente se le canta un premio Nobel de literatura. Eso se llama cargar en la voz una realidad mágica, un tono de voz que se va desencadenando con amabilidad y franqueza, una voz que a través de muchos años lleva la madurez cargada de pasado y con anhelos para que no se esfume la pureza de esas producciones musicales, de un "más allá de la sombra y de la luz estoy". Y en ese libro de triquiñuelas debe de haber más de un momento donde el texto gira y sorprende. "Y sorprendido con el canto de las aves" en su memoria cerró la charla con notas del folclor vallenato, con frases de excelente conversador y manifestaciones veraces en medio de su sencillez.