
En sus 29 años de vida periodística

El Meridiano celebra 29 años de periodismo independiente. Su labor, enfocada en la verdad y la comunidad, busca la transparencia y el bien común, fortaleciendo la democracia.
Por Ismael Guerra de la Ossa Quienes hemos estado durante décadas en la actividad periodística sabemos muy bien lo que significa mantener en el trajín comunicacional durante lustros un medio de comunicación independiente y de estirpe comunitaria. Eso no es fácil ni se consigue sin sacrificios, sobre todo cuando su objetivo misional, además de informar bien y con la verdad, es procurar que los recursos del Estado, que son del pueblo, se administren pulcra y eficazmente. Por eso hoy registramos complacidos los 29 años de labor informativa de El Meridiano en los cuales ha tenido que afrontar toda clase de dificultades y adversidades para poder cumplir su cometido. Han sido casi 6 lustros en la brega donde por encima de todo ha estado el propósito firme y decidido de servir a las comunidades y por lo tanto a toda la sociedad, en el entendido de que buscando el bien común y abogando por la honestidad y transparencia en el manejo correcto de los dineros públicos se contribuye al fortalecimiento de la democracia y por lo tanto también se hace patria. El Meridiano, valga decirlo, durante estos 29 años de vida periodística, ha sido una tribuna informativa que le ha abierto sus páginas a todos aquellos sectores poblacionales que han sido excluidos secularmente y a los cuales se les ha negado el sagrado derecho de hacerse oír, sentir y disentir. Las problemáticas comunitarias siempre han tenido un lugar preponderante en los contenidos informativos de este periódico. Y quienes hemos ejercido el periodismo de opinión somos testigos de excepción del respeto profundo que le han profesado al pluralismo ideológico las directivas de El Meridiano. Por todo ello, y por muchas cosas más, que se nos haría prolijo enumerar, en este vigésimo noveno aniversario de este periódico, no tenemos sino que hacerle un justo reconocimiento a este periódico, a sus directivas, a sus periodistas y a todos sus servidores y colaboradores, rogando a la Divina Providencia que durante muchísimas décadas más El Meridiano siga con su benemérita labor periodística para bien de la Costa Caribe y de toda Colombia en general. Y una acotación: el centralismo no puede seguir ignorando la enorme e importante tarea de medios de comunicación como estos que aunque se califican como regionales o de provincia, es impropio calificarlos así, pues debido a la globalización todos estos medios también son universales.