
En Montería hace más ruido una foto que una ciudad sobreviviendo

A veces pareciera que en este país da más escándalo una foto política… que décadas enteras de abandono normalizado. Y eso dice mucho de nosotros como sociedad.
Porque mientras algunos se indignan por quién habla con quién, por quién escucha a quién o por quién aparece en una reunión, en Montería hay cientos de miles de personas pensando en cosas mucho más urgentes: cómo pagar la luz, cómo conseguir trabajo, cómo evitar que una lluvia vuelva un barrio intransitable o cómo lograr que sus hijos no tengan que irse de la ciudad para poder progresar. Aquí el verdadero problema nunca ha sido una foto. El verdadero problema es que nos acostumbramos a sobrevivir. Y también nos acostumbramos a mirar para otro lado. Porque en Montería existe una desconexión enorme entre una parte de la ciudad y la realidad que vive la mayoría. Más del 85% de esta ciudad vive en estratos 1, 2 y 3 y zona rural. Más de 150 mil personas viven en la pobreza Y una enorme parte de la ciudad vive del rebusque y la informalidad, completamente desconectada de muchas decisiones que se toman. Por eso, cuando celebran cifras o indicadores, hay que entender algo: muchas veces esas cuentas se hacen sobre apenas una parte de la ciudad. ¿Y los otros cientos de miles de monterianos? Los que sobreviven del día a día, los que rebuscan, los que viven de la informalidad, los que no aparecen en ninguna estadística elegante… ¿Dónde quedan? Ese debería ser el verdadero escándalo. No que un ciudadano escuche sectores distintos. No que la gente de los barrios apoye causas que otros no comparten. No que alguien se atreva a hablar con personas diferentes. Lo grave es que llevamos décadas viendo familias estancadas, padres agotados, jóvenes obligados a irse y barrios enteros sobreviviendo entre abandono, desorden y silencio… y eso sí lo normalizamos. Montería no necesita seguir maquillándose para las fotos. Necesita empezar a mirar de frente la realidad de su gente. Porque una ciudad no cambia solamente mostrando obras o discursos bonitos, mientras por dentro miles de personas sienten que trabajan todos los días y aun así no avanzan. Y esto no se trata de una sola persona. Se trata de la gente. Sobre todo de la mayoría que más golpeada está y que durante años sintió que nadie la veía. Yo hablo de esto porque también me toca trabajar, pagar arriendo, pagar servicios, pagar impuestos y luchar como la mayoría de esta ciudad para salir adelante. Y precisamente por eso me niego a seguir fingiendo que aquí todo está bien. Porque mientras sigamos escandalizándonos más por una foto que por la pobreza, el desorden, la desigualdad y la falta de oportunidades, Montería va a seguir sobreviviendo… en vez de avanzar. Y eso sí debería indignarnos a todos.