
En manos del Congreso

El Gobierno colombiano inicia un período legislativo con apoyo parlamentario. Busca aprobar reformas clave y podría usar mecanismos polémicos para mantenerse en el poder.
Comenzó el tercer y penúltimo período legislativo en el Congreso de la República y el Gobierno Nacional dio señales de que tiene una aplanadora parlamentaria para sacar adelante todo lo que presente tanto en Senado como en Cámara de Representantes. Logró que se eligieran presidentes en ambas corporaciones cercanos, porque no es un secreto que las mayorías de los conservadores son ‘notarios’ ante las iniciativas presentadas por el Ejecutivo y así se evidenció al momento de apoyar la carta del presidente Gustavo Petro para dirigir la Cámara. La elección de las cabezas de las mesas directivas del Congreso fue un punto a favor del Gobierno, que insistirá con sus polémicas reformas, especialmente, la salud, laboral, al igual que su obsesión, la convocatoria a una Asamblea Constituyente o el ‘fast track’, cualquiera de los dos mecanismos para alcanzar su objetivo de permanecer en el poder. En manos de los congresistas está permitir la destrucción de la democracia en Colombia o por el contrario ratificar su fortalecimiento. Senadores y representantes deben entender que el país es mucho más que un presidente y que con el futuro de 50 millones de colombianos no se puede jugar.