
En conmemoración de la Batalla de Boyacá

Cada nación tiene su historia política, impidiendo que pueda sus fenómenos meterlos en sacos grandes para orientar la realidad histórica correspondiente; así, nuestra revolución criolla cuenta con una realidad histórica, si bien análoga a la francesa, diferente en cuanto a los partidarios de la monarquía española y los partidarios de la revolución, pues, en nuestra historia política se conocen como "realistas" e "independentistas", respectivamente y entre los independentistas existían los "federalistas" y "centralistas", mientras que en Francia se hablaba de "derecha" e "izquierda".
De forma, que no puede hablarse, entre nosotros, sino de "realistas" e "independentistas", que dieron lugar a la Batalla de Boyacá, venciéndose al "ejército realista", con la ayuda decisiva de la Batalla de Pienta, tras la reconquista española entre 1815-1816, conocida como "régimen del terror", debido a la pugna entre federalista-centralista (1810-1816), período llamado "Patria Boba". La "derecha" y la "izquierda" son términos propios de la historia política de Francia, durante la revolución francesa de 1789, cuando los miembros de la Asamblea Nacional se dividieron en dos: los partidarios del régimen monárquico, haciéndose a la derecha del presidente y los partidarios de la revolución que querían cambios radicales otorgándole poder al pueblo, se hicieron a la izquierda del presidente y ese simple acomodo espacial, se volvió una distinción ideológica generalizada en el mundo, incluso cayéndose en "confusión", pues, la derecha no es conservadurismo y tampoco fascismo y la izquierda no es socialismo y comunismo. Entonces, debemos como colombiano, considerar nuestra historia política como un proceso vivo e ir discerniendo nuestras realidades históricas, como los errores y vicios en que han incurrido nuestras generaciones pasadas y presentes en el origen y construcción de nuestro Estado; así, por ejemplo, discernir la existencia, desde la independencia, de una élite que ha pretendido detentar y perpetuarse en el poder mediante el sistema corrupto de negociación del voto, aprendido rápidamente de generación en generación, impidiendo actuar al pueblo dentro de sí y por sí, pero que no puede denominársele de la "derecha" y los inconformes, de la "izquierda", sino más bien, "realistas" e "independentistas": "realistas" por pretender el continuismo político e "independentistas", por pretender el cambio de la realidad por no ser la verdad. Se las dejo allí.