
En campaña y llamas

El gobierno de Petro, con anuncios constantes y pocas ejecuciones, se centra en la campaña política. Busca perpetuar el "progresismo" y enfrenta críticas por su gestión y posibles aspiraciones.
El de Petro ha sido un gobierno de muchos anuncios y muy pocas ejecuciones. En abierta campaña política se encuentra el presidente Petro, quien en cada anuncio que hace en público arremete contra lo que él llama la oligarquía a la que señala de corrupta, discriminatoria y cuanto epíteto le pase por la cabeza. A un poco más de dos años de la contienda presidencial, el mandatario no se ruboriza señalando que el progresismo debe mantenerse en el poder, pero lo que nunca deja en claro es si en su cabeza o en la de otro. No cabe duda que Petro está obsesionado con el poder y nada extraño sería que esté ambientando una posible reelección, hoy inconstitucional, pero con este tipo de gobiernos cualquier sorpresa se puede registrar, especialmente, cuando se le ve permanentemente enfrentado con las altas cortes y ni qué decir del Congreso donde ha tenido que recurrir a lo mismo que siempre criticó, la ‘mermelada’ para sacar adelante sus cuestionadas reformas. Petro fue al Pacífico a lanzar propuestas y culpar a su gabinete de todo lo que no se ha realizado,lavándose las manos porque para nadie es un secreto que él es quien decide qué se hace y qué no. Prometió lo humano y lo divino sin ningún soporte técnico, pero eso sí, buscando aplausos de la tribuna, lo que lo extasía. Petro está en abierta campaña y ahora se alista para aniquilar a un grupo de partidos políticos que se subieron en el bus del Pacto Histórico para convertirse en su máximo líder, si la jugada le sale bien dará pelea en las elecciones de 2026, pero mientras tanto, el país sigue en llamas.