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Opinión

Ella es

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
10 de agosto de 2024

María Corina Machado emerge como un faro de esperanza en Venezuela. En un panorama político dominado por hombres, su resiliencia redefine el liderazgo femenino en Latinoamérica, impulsando un cambio necesario.

Por Glenda k. Fuentes ¿Quién lo vio venir? ¿Quién pudo prever que en medio del caos y la desesperanza, una mujer como María Corina Machado se mantendría tan firme, tan inquebrantable? Mientras el país se sumía en la crisis, mientras otros se desmoronaban o simplemente desaparecían del escenario, ella estaba ahí, observando, esperando, preparándose. En medio del huracán, cuando todo parecía perdido, ella permaneció erguida, esperando el momento justo para desplegar toda su fuerza. Esto no se trata solo de Venezuela; es un momento de revelación para todas las mujeres de América Latina. En Colombia, en Venezuela, y en tantos otros países de la región, la política siempre ha sido un juego de poder dominado por hombres. La misma vieja lucha entre izquierda y derecha, los mismos rostros masculinos en los debates, las mismas promesas vacías repetidas una y otra vez. ¿Y las mujeres? Durante demasiado tiempo, han sido relegadas al margen, subestimadas, ignoradas. Pero ahora el cuento es otro. Y ese cambio está siendo liderado por mujeres como María Corina, quienes están demostrando que el liderazgo no se mide solo por la fuerza bruta o el poder absoluto. El verdadero liderazgo, el que tiene el potencial de transformar sociedades, es resiliencia, paciencia y estrategia. Es la capacidad de esperar el momento adecuado, de soportar las tormentas y salir fortalecida. ¿Por qué durante tanto tiempo se pensó que los hombres eran los únicos capaces de liderar? Quizás porque se confundió el liderazgo con la agresión, con la capacidad de imponerse a los demás. Pero lo que estamos viendo ahora es diferente. Estamos viendo a mujeres que lideran con inteligencia, con empatía, con una visión que trasciende las luchas de poder tradicionales. Esto no es solo una cuestión de género; es una cuestión de visión, de entender que el mundo ha cambiado y que el liderazgo también debe ir en la misma sintonía. En Venezuela, en Colombia, y en toda América Latina, es el momento de reconocer que las mujeres tienen algo único que ofrecer. No se trata de competir como género, sino de enriquecer con nuevas perspectivas, con nuevas ideas. Entonces, ¿es el momento para una mujer en Venezuela? Sin duda. ¿Es el momento para una mujer en Colombia? Absolutamente. Porque el liderazgo que necesitamos hoy no es el de la fuerza bruta, sino el de la claridad, la visión y la determinación. Y hoy, esa visión la tiene una mujer. Ya está bueno que la política sea dominada por las mismas caras, las mismas ideas gastadas. Es el momento para la mujer, y no hay vuelta atrás. No porque sea una moda, no porque sea una tendencia, sino porque es lo que se necesita. Así que, ¿dónde estará la nuestra? Que no se demore en dar un paso al frente, la historia la espera.