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Opinión

El valor de familia

Marta Sáenz Correa
Marta Sáenz Correa
Columnista
21 de octubre de 2024

La familia, pilar fundamental, se fortalece con presencia, diálogo y responsabilidad. Navidad, momento clave para compartir, celebrar y cultivar valores como el amor y la solidaridad.

Por Marta Sáenz Correa El valor de la familia va más allá de los encuentros habituales e ineludibles y los momentos de alegría o dificultad; se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia. Se desarrolla la familia cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás. El apoyo, el cariño y la protección de una familia es resultado de un trabajo que implica esfuerzo, respeto y autonomía para cada uno de sus miembros. Los padres debemos esforzarnos por dar a nuestros hijos lo mejor que podamos y los hijos deben esforzarse por aprovechar lo que reciben. Los padres debemos respetar la libertad y los sueños personales de los hijos y estos deben respetarnos como jefes del hogar. La autonomía garantiza que ningún miembro pierda su independencia, pero que pueda apoyarse para responder a los retos que se presentan en su día a día más allá del hogar. La familia se convierte en la gran oportunidad de compartir y engrandecer los valores. La Navidad es uno de los momentos más esperados por todas las familias, se aprovecha para compartir, reunirse y celebrar en armonía. La importancia de que se comparta la Navidad en familia no solo radica en el hecho de recibir regalos; también son importantes las demostraciones de cariño y afecto, y el compartir momentos inolvidables con los seres queridos. Estas demostraciones nos ayudan a fortalecer nuestra identidad, estima y apreciación. Así mismo se cultivan los valores de la bondad, la generosidad, el amor, la amistad y la importancia que tiene ser agradable y agradecido con el resto de las personas que nos rodean. La Navidad es un buen momento para renovar ilusiones, evaluar los aspectos negativos y positivos vividos, motivar a nuestros hijos a pensar en los más necesitados y vulnerables, siendo solidarios y desinteresados, alimentar el espíritu y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida con nuestros seres queridos. TE DESTACAMOS Hoy, la familia es despreciada, es maltratada, y lo que se nos pide es reconocer lo bello, auténtico y bueno que es formar una familia, ser familia hoy; lo indispensable que es esto para la vida del mundo, para el futuro de la humanidad. Palabras del Papa Francisco.