
El tintico con Uribe

Las conversaciones entre Gobierno y oposición abren una ventana de esperanza en Colombia. El diálogo podría evitar cambios "a la fuerza" y buscar consensos, priorizando el bienestar nacional.
La conversación entre el Gobierno y la oposición puede tener importantes resultados si los actores ceden en sus pretensiones. Aunque no se llegue a acuerdos inmediatos y por el momento se vea con mucho escepticismo la reunión que sostuvieron ayer el presidente Gustavo Petro y el ex presidente Álvaro Uribe Vélez le da una esperanza al país para que los cambios que se proponen no se hagan 'a las patadas ni a pupitrazo limpio', sino que se puedan tener en cuenta las opiniones de la oposición y se pueda llegar a importantes consensos que permitan que el ganador sea el pueblo colombiano, claro está sin golpear tampoco la economía del país, que en el último trimestre decreció. Este es un buen momento para desmontarse de los egos propios que vienen muchas veces impregnados en las altas dignidades y que no permiten escuchar más allá de los reconocidos 'comités de aplausos', que siempre hacen más daño que lo que verdaderamente le pueden aportar a los mandatarios. Las reformas no son malas, siempre y cuando no se pretenda golpear a parte de la sociedad, que así no haya votado ni apoyado las iniciativas del actual presidente, sí hacen parte de un país como Colombia que lo que verdaderamente necesita son soluciones y no tanta pelea entre quienes llevan las riendas.