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Opinión

El tigre no es como lo pintaban

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
6 de febrero de 2026

Una interpretación significativa que arroja la cita del presidente Donald Trump con el primer mandatario colombiano Gustavo Petro la constituye el rescate trascendental de las buenas relaciones que tradicionalmente han mantenido ambos países, encausadas siempre hacia el logro de los grandes propósitos que las dos naciones han desarrollado a lo largo de la historia.

Internamente, es explicable el fenómeno de la polarización política que hoy mantiene un fraccionamiento profundo en razón de la disputa electoral que cada día aumenta de temperatura.  Es tanta la ardentía que calienta el ambiente que muchos venían atizando el fuego para que al mandatario colombiano le fuera mal en el encuentro con el presidente norteamericano, hasta el punto que las conjeturas apostaban por un supuesto apresamiento de Petro en retaliación por sus desafueros dialécticos lanzados contra Donald Trump desde meses atrás y hasta le presagiaban una suerte similar a la de Maduro. Está tan al rojo vivo la puja eleccionaria que, antes de esa reunión, lo que predominó en el lenguaje político adversarial fue más el deseo del fracaso a que resultara algo beneficioso para el país de esa histórica reunión. En la lucha política poco importa el bienestar común, prima la mezquindad partidista particular. La enseñanza que queda es que quienes están en la contienda tienen que doblar esfuerzos por proponer al pueblo colombiano las tesis, ideas, planes y proyectos que atraigan la atención ciudadana y que colmen los deseos de tener un país alejado de las condiciones de atraso en que se ubica en todos los órdenes y que lo mantienen sacrificado en los lugares más inmerecidos en relación con las demás naciones de la América Latina. Poner los reflectores en la persona del presidente Petro como única alternativa para conquistar el querer ciudadano es equivocado. Son pocos los meses que le faltan a su mandato, por lo que es inútil creer que se va a caer por tanto discurso que se lance contra él. Trump acaba de bendecirlo al manifestar que deseaba sentarse con su persona y lo trató como nadie lo esperaba: "Gustavo: Un gran honor. Amor a Colombia: Donald Trump", le dejó sentado en un mensaje donde estampó su firma. De manera que el tigre no es como lo pintaban. La lucha es por otro lado, no centrada en Petro. Es proponiendo programas.