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Opinión

"El Tibio" y su silencio cómplice

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
3 de agosto de 2024

María Corina Machado emerge como símbolo de resistencia en Venezuela, mientras la comunidad internacional muestra tibieza ante las elecciones cuestionadas. La falta de apoyo alienta la opresión, perpetuando el sufrimiento.

Por Glenda K. Fuentes Dicen las escrituras sagradas: "A los tibios los vomitaré". Y es que no hay nada más repugnante que aquel que no muestra su cara y pretende camuflarse ante una "neutralidad" que busca ocultar su falta de coraje. No se necesita ser un gran historiador, economista, analista político o sabio para evidenciar que algo grave pasa en el vecino país. En las últimas décadas, han tenido el éxodo más grande de estos tiempos. Lo vemos todos los días en los semáforos, en los profesionales calificados que se vienen a Colombia a trabajar de lo que sea para no aguantar hambre allá. Venezuela sigue sumida en el control y la crisis de un régimen que no ha hecho más que saquear y destruir un próspero país. En medio de todo el caos, una mujer se mantiene firme como el hierro: María Corina Machado. Pese a los golpes físicos y políticos que le ha dado el régimen, su espíritu permanece inquebrantable. Fue golpeada una vez en el parlamento por los de izquierda y vetada para aspirar a la Presidencia. Pero todo esto no la ha callado. María Corina es símbolo de resistencia y valentía. A pesar de las amenazas, los ataques y las restricciones, esta mujer ha mantenido una postura clara contra las injusticias. Su voz ha resonado ante el mundo como un faro de esperanza en un país asediado por la opresión. Sin embargo, la falta de ayuda de sus vecinos ha hecho más difícil el camino hacia la libertad, no para ella, sino para todo un pueblo. Las recientes elecciones en Venezuela, notablemente cuestionadas por su falta de transparencia y legitimidad, se han materializado ante la mirada cómplice de muchos líderes mundiales. A pesar de las evidencias de fraude y la represión sistemática, la comunidad internacional ha mostrado una respuesta tibia y, en muchos casos, indiferente. Este silencio y falta de acción efectiva no solo legitiman un proceso electoral corrupto, sino que también perpetúan el sufrimiento del pueblo entero. Es así como la actitud de algunos líderes regionales, como la del nuestro, Gustavo Petro, es particularmente preocupante. Petro ha evitado condenar de manera categórica al régimen de Maduro. Con trinos, su embajador ha dicho "que se muestren las actas" y, al actuar ante la OEA, ha guardado un silencio que se aleja de los principios democráticos, quitándole la oportunidad a los venezolanos de defender la democracia. La ambigüedad o tibieza no son más que una muestra de complicidad e intereses personales. El poder de defensa lo tenemos los ciudadanos; por ello, hacer control social es un deber, no a través de un post en redes sociales, sino pidiendo cuentas a tiempo de las acciones de quienes nos dirigen. Nadie va a defender lo nuestro; cada quien vela por sus propios intereses. "La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio anima al torturador, nunca al torturado." - Elie Wiesel