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Opinión

El sueño de la patria milagro

Mauricio Vergara Franco
Mauricio Vergara Franco
Columnista
19 de junio de 2026

Al finalizar el partido de Colombia vs. Uzbekistán, solo daba vueltas en mi cabeza la imagen del Cucho Hernández luchando, guerreando, levantándose ante la marca, los golpes, los bloqueos de su oponente, sacando fuerzas para lograr el objetivo del gol. Un gol que nos pone a soñar.

Luego, al conciliar el sueño, tal vez mi mente siguió trabajando en eso y dormido soñé con una patria milagro. Una patria milagro que no es de dos, una patria milagro que necesita millones de Cuchos Hernández llamados ciudadanos de a pie, campesinos, empresarios, funcionarios públicos, políticos, estudiantes, profesores, toda una sociedad que no espere un gobierno que le solucione, sino un ciudadano que aporta a la solución para la transformación de nuestra sociedad y país. Al despertar, animado, me nace compartir ese sueño y cómo podemos lograr que sea una realidad. Soñé que, como ciudadanos, aprendimos que la libertad termina donde comienza la del otro, respeto. Soñé que, como padres, no es más que estar ahí para nuestros hijos. Ser ejemplo, ser testimonio. Soñé que, como hijos o estudiantes, reconocemos el sacrificio que hacen los padres para que tengamos un mejor futuro. Soñé que nada es gratis y que el esfuerzo, la dedicación y el sacrificio son la mayor satisfacción a la hora de obtener los resultados. Soñé que, como docente, maestro, profesor, enseñaba, además de conocimiento científico, valores. Soñé que, como empresario, no es solo generar empleo y pagar impuestos, que hay una responsabilidad mayor relacionada con la humanización, el respeto y la admiración por los colaboradores, dándoles oportunidades, capacitando, creando programas de beneficios que los ayuden a crecer en lo personal, profesional, familiar y en lo económico. Soñé que, como empleado o colaborador, la lealtad y el amor por el trabajo se traducen en mejores resultados para la empresa y esto a su vez se convierte en el soporte para aplicar las acciones que menciono en el párrafo anterior. Soñé que, como funcionario público, solo hacía cumplir las leyes, el orden constitucional, la división de los poderes del Estado. Soñé que, como político, el ego era cosa del pasado, que el bien común está por encima del bien particular. Soñé que, como gobierno, solo imponiendo orden, en el marco de la Constitución y la ley, se obtiene libertad. Soñé que, como persona, solo tengo temor de Dios y que confío en su voluntad. Soñé que, este domingo comenzamos a construir entre todos, la patria milagro.