
El silencio es virtud de sabios

El sabio silencio: una reflexión sobre su significado y cómo se manifiesta en la vida. Exploramos la contradicción entre ruido y silencio, y la sabiduría que reside en ambos.
Por Susana Viera* ¿A qué tipo de silencio se refiere esta mística frase? En ciertas situaciones cuando haces parte del conflicto por resolver, esa expresión pronunciada por el otro se siente como la estocada psicológica más certera. Sabio, quien la dictamina y se aleja sin decir palabra, como la voz triunfante en el juicio final. Y para quien la escucha, es como una puñalada directa a la yugular, dejando al menos pensante por fuera del nivel más elevado del conocimiento: la sabiduría. El sabio silencio, no solamente implica la ausencia de ruido y tampoco se reduce a callarse frente a las situaciones humanas, por más leves o profundas que parezcan en los disímiles escenarios de la vida. Conozco personas tan austeras de palabras y no encuentro en ellas, indicios de sabiduría. Debo decir que son excepciones, porque en mi cotidianidad real y virtual, escucho personas con mucha parafernalia. ¿Sabrán esos seres silenciosos que pueden posar de sabios? Nuevamente menciono a Parménides y sus consideraciones sobre las contradicciones del mundo. En esta oportunidad para referirme a la contradicción: ruido y silencio. Para entender el silencio, debemos comprender la existencia del ruido. Verbigracia, en el silencio percibido por efecto de suspender la energía eléctrica, se desvanece el ruido del que somos conscientes solo cuando se apagan motores, electrodomésticos y todo aparato eléctrico. Es un tipo de silencio exterior. Me remito a uno de los afamados versos de Neruda: "me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca…". Atrevidamente podría pensar que el silencio es más de poetas. Dicen que la sabiduría se adquiere con los años. Lo cierto es que no se nace sabio, y a muchos se les reconoce póstumamente. A veces pienso que se predica más sabiduría en aquellas personas que resuelven de manera natural los problemas existenciales, sobrepasando a muchos que recitan textos y textos de conocimientos sobre el funcionamiento del mundo. Los sabios poseen otras virtudes como la autorreflexión, el pensamiento crítico, las decisiones asertivas, el manejo de las emociones y situaciones contradictorias, el carácter práctico, empatía, compasión, mente abierta y tantas virtudes más, pero la virtud del silencio parece opacarlas. Leo el poema de Neruda y mi mente ruidosa se pregunta, ¿es una alabanza a la mujer sabia? Y con inefable dolor observo a las mujeres más acalladas del planeta, las iraníes. ¿Hasta cuándo el infructuoso ruido publicitario mundial? ¿Hasta cuándo el silencio político universal? La Tierra está colmada de sabios de silencio exterior, cuando se precisa del silencio interior y amor por el prójimo para gritarle a los oídos del mundo: ¡Basta ya!