
El ruido nos inunda

Se ha hablado mucho sobre el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, la política aplica para unos escenarios, pero para otros no.
Por Francisco Montes Vergara Se ha hablado mucho sobre el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, la política aplica para unos escenarios, pero para otros no. Poco se pone cuidado a la contaminación auditiva. El ruido, es un sonido molesto y por tal motivo es un elemento que tiene un carácter de percepción. Motivo por el cual, para conocer su verdadero impacto en el ambiente y salud, se debe evaluar de manera metódica y según en marco normativo. No obstante, es necesario, considerar también el uso del suelo, en el sentido de que sí es residencial, no es posible que se autoricen negocios que generen ruido, como por ejemplo las discotecas. Adicional a lo dicho, también se deben considerar las normas de comportamiento y convivencia puesto que es necesario considerar los espacios que se deben compartir. Por ejemplo, las oficinas, las salas de espera, los pasillos y todos aquellos donde se requiere la convivencia sana. Por otro lado, el desarrollo tecnológico también está afectando el espacio físico. Esto en razón a que se usan dispositivos que son de uso personal, pero en ocasiones son utilizados como si fueran medios de difusión comunitarios como los altoparlantes. Uno de ellos es el celular cuando se escucha música, llamadas o audios sin los audífonos. En esos momentos se produce ruido porque no son los sonidos que están acorde con el uso del espacio donde se están generando puesto que las personas que allí se encuentran están en otras actividades. Bajo este contexto son las costumbres y la cultura las que producen el efecto que terminan contaminando el medio ambiente. Entonces, hay diversos motivos por los cuales se produce ruido. Por un lado, está el crecimiento de las actividades industriales y comerciales. Por otro la cultura y las costumbres. Ante estos dos aspectos es necesario focalizarnos en los culturales y las costumbres puesto que son los que llevan a una buena convivencia. Así las cosas, es indispensable que desde los centros educativos y en las instituciones o empresas se adelanten capacitaciones para amoldar las costumbres que van en contra de la sanidad auditiva. De igual manera, usar avisos en lugares donde sea necesaria la convivencia bajo sanas condiciones con el fin de evitar que el sonido no se convierta en ruido. Pongamos nuestro grano de arena ante esta situación.