
El rey de la sabrosura

Hoy quiero hablarles de mi amigo cartagenero Boris García Figueroa.
Es el hijo mayor de Eduardo García Martínez y Mildred Figueroa Pastrana, una pareja fuera de serie que se conoció en Ovejas, tierra ancestral de la gaita y natal del viejo Eduar, donde la joven Mildre estaba visitando a una tía materna. No hay duda de que sus amores florecieron y fructificaron gracias a la música. Ella aportó el porro, el fandango y los deliciosos sonidos de su natal Ciénaga de Oro, el paraíso sinuano de Lucy González "La Cieguita", Antolín Lenes y el poeta Pablito Flórez. ¿Qué podía esperarse de su primogénito? Mi vale nació y creció en el musical barrio de San Diego, de la Muy Noble y Muy Leal Cartagena del Caribe, antigua capital de una Provincia que iba desde la orilla oeste del río Magdalena hasta el Golfo de Urabá, cuando éramos España. Cartagena supo acoger todos los sonidos del mundo desde sus inicios. Nuestra antigua tierra de cangrejos recibió instrumentos y canciones provenientes de las ocho esquinas del planeta. Bien sabemos que los instrumentos fueron forjados por los siglos para ponernos en sintonía con los pájaros, las olas del mar y el silencio de las estrellas. Y que las canciones fueron tejidas para celebrarnos, hermanarnos y abrazarnos de día y de noche. Si en esta orilla del mundo comprendiéramos la grandeza de la que estamos hechos, jamás haríamos la guerra. Si en verdad hiciéramos conciencia de que el Espíritu se alimenta de la música que escuchamos, sabríamos que los músicos verdaderos son nuestros maestros, porque tienden puentes donde los dueños del negocio de la muerte levantan muros. Celebro con estas palabras a mi amigo cartagenero, porque fue capaz de darse cuenta del tesoro que entrañaban las calles de su barrio y recorrió otras tierras para afirmarse en su descubrimiento. No en cualquier esquina nacen y crecen Joe Arroyo, Cenelia Alcázar, Sofronín Martínez, Antonio Fuentes, Rufo Garrido, Pedro Laza, Michi Sarmiento, El Nene del Real, Juan Carlos Coronel, Hugo Alandete, Juan Álvarez, Barbacoas, Los Inéditos, Son Cartagena… entre muchos que no nacieron en la “Ciudad de la Cruz y los Leones”, pero aquí se hicieron grandes: Clímaco Sarmiento, Adolfo Mejía, Lucho Bermúdez… Solo esta ciudad de esplendor y gloria puede parir dos referentes de nuestra historia: el Festival de Música del Caribe y su hija amada, la champeta. Todo esto es lo que celebramos cuando ovacionamos “Sabrosura” el musical que el gran Boris García y sus socios han convertido en una exitosa empresa. Nada extraño que sea pariente del rey de la alegría, don Arturo García. ¡Larga y feliz vida, familia!