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Opinión

El reloj de mi pueblo

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
12 de agosto de 2024

En 1959, un gobernador compró un reloj para una iglesia. A pesar del tiempo y el olvido, un nuevo reloj resurge en Ciénaga de Oro, marcando el tiempo con una renovada iniciativa.

Por Remberto Burgos de la Espriella La sugerencia de mi abuela surtió efecto. Burgos Puche, gobernador del departamento de Córdoba, pensaba en ella mientras viajaba a Barranquilla. Y al llegar se dirigió al almacén O. K, y compró el reloj -de apariencia antigua como el templo- en 1959. Era un reloj de cuatro caras, para que indicara las horas al sonar de las campanas y llenara de sinfonía los alrededores de la iglesia. Imaginó el problema del cura, lo solucionó buscando al maestro Bobadilla para que hiciera las cuatro esferas en lo alto de la torre de la catedral. El reloj empezó a funcionar el 24 de julio de 1960. Desconocemos que hace 4000 años se inventó el reloj y fue el del sol. La historia cuenta cómo la sagacidad del hombre lo fue agudizando y le introdujo varias modificaciones para adecuarlo a la época. Medir el tiempo en Ciénaga de Oro tenía otras dimensiones: ese instrumento marcaba la hora de la cita y el momento donde se cerraban los negocios. Le indicaba a la provinciana enamorada que tan tarde estaba para el encuentro, a la anciana si llegase puntual a la llamada y a los transeúntes que se reunían en el parque la hora de recogerse. Un reloj es el símbolo del tiempo; usarlo es la expresión que andaremos juntos en la vida. Nos mide el momento y nos clasifica en horas y minutos. Su nombre nos acerca a las campanas y de allí la similitud del término. Antes de su uso el tiempo no era medible. Con él entendimos qué es de día y qué es la noche, podemos cuantificar las horas de trabajo y entender las jornadas de la rutina. Las horas iban dictando deterioro en la anatomía del reloj. Su andar se hizo lento y empezaron los atrasos involuntarios. Un hecho lo sacudió; alguien de manos largas se llevó la base de sus herramientas y lo acompañó con una de las campanas del templo. A las 12 del mediodía del año 1995 marcó la fecha de su desenlace. Pero la semilla sembrada dio frutos: un grupo de empresarios orenses, con decisión en la mano, sé proponen marcar nuevamente el tiempo y repetir la iniciativa de Burgos Puche. Así, el 20 de julio del 2024, se inaugura el reloj de la Iglesia San José. Hay tiempo en Ciénaga de Oro y un reloj que marca puntual el final de las citas.