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Opinión

El Régimen y el fenómeno Petro

Carlos Rodríguez Santos
Carlos Rodríguez Santos
Columnista
28 de septiembre de 2024

El Presidente enfrenta una acción popular por nombramientos. Un abogado alega corrupción e inmoralidad, acusando a Petro de alterar reglas en un proceso clave. El trasfondo: el sistema de cooptación y los partidos políticos.

Por Carlos Rodríguez Santos El Presidente ha sido objeto de una acción popular ante el Consejo de Estado por haber ternado a Gregorio Eljach y según los medios, fue presentada por un abogado fundamentándose en la defensa de la moralidad administrativa (art. 88, Const.), calificando la actuación de Petro como "corrupta e inmoral" al cambiar las reglas durante el proceso de convocatoria que los ciudadanos confiaban en un procedimiento limpio y transparente. Ciertamente, en virtud del principio de la moralidad administrativa, los servidores públicos están obligados a actuar con rectitud, lealtad y honestidad en las actuaciones administrativas, pero averiguando a ciencia cierta, la convocatoria no es reglada porque la Constitución otorga discrecionalidad administrativa tanto al presidente como a la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado para escoger sus propios candidatos respectivos. Entonces ¿cuál es el meollo?, ¿que Eljach cuenta con mayoría en el Senado? ¿qué querían? que el senado eligiera a uno de los candidatos de la CS de J y el Consejo de Estado? y ¿cómo por qué? ¿Esto no es torcido, desleal y deshonesto? ¿Es lógico esperar moralidad, siendo inmoral? Mas bien, el "fenómeno Petro" ha descubierto que el sistema de cooptación de las autoridades de control previsto por nuestra Constitución es ineficaz como parte del "régimen" por el que se rige nuestra nación, pues, permite negociar contratos y puestos públicos a cambio de elegirlas; evidenciándose, que los partidos políticos son obstáculos de una verdadera democracia. De raíz, hay que acabar con ese sistema de cooptación de los órganos de control que está hecho para que los partidos políticos detenten y se perpetúen en el poder público, sino que como la élite extractiva había venido perpetuándose en todo el poder político, el "régimen" por el que se rige nuestra nación, preestablecido en la Constitución maquiavélicamente por las élites extractivas, nunca había quedado tan descubierto como ahora, con el "fenómeno Petro". Como parte del "régimen", el sistema de cooptación de los órganos de control, incluso el actual sistema de las elecciones locales, vulneran dos principios constitucionales, respectivamente: "el de colaboración del poder público" y "el de eficacia de la función administrativa"; repercutiendo, gravemente, en la "Democracia y tareas sociales de nuestro Estado colombiano". ¡Se las dejo allí!