El rearme geográfico
La baja tasa de natalidad preocupa a líderes mundiales. Macron enfrenta críticas por buscar el "rearme demográfico". El fenómeno global exige políticas que respeten la autonomía femenina.
Por Christiane Lelievre Es la expresión usada por el presidente francés, Emanuel Macron, frente al supuesto imperativo de mantener la tasa de nacimientos en Francia. Las fuertes críticas no se hicieron esperar, particularmente por parte de representantes de las mujeres y del movimiento feminista. Las mujeres somos más que un útero útil para mantener el equilibrio poblacional conveniente al modelo de desarrollo que sea. En Colombia también se observa este fenómeno mundial de disminución de la tasa de natalidad, baja de la fecundidad y aumento de la infertilidad. "Durante los últimos diez años en Colombia ha habido un decrecimiento sostenido de la tasa de natalidad... El año pasado hubo una reducción del 7,5 % frente al 2021". A los dirigentes mundiales y "expertos" les preocupan los impactos socioeconómicos de esta tendencia, a futuro mediano y lejano. Se repiten argumentos aparentemente incompatibles, tal vez simplistas: que se requiere más gente joven para sostener la economía y asegurar las pensiones de los ancianos, como una cadena de favores que no se puede alterar sin cambiar drásticamente los modelos de desarrollo vigentes; a la vez que la población mundial debe reducirse porque el planeta no soporta más. El fenómeno de la baja tasa de fecundidad de las mujeres y el progreso de la infertilidad es general. Circunstancias "naturales" se combinan con un hecho de sociedad que se extiende: parejas heterosexuales estables no quieren tener hijos, las mujeres posponen la maternidad o no la incluyen en sus proyectos. La mortalidad perinatal disminuye, la esperanza de vida aumenta, las mujeres están más en el mundo laboral y político y la maternidad dejó de ser una prioridad; la paternidad también se evita. La población envejece, con más personas dependientes. La pirámide poblacional se distorsiona y desequilibra. Como sea, nada justifica políticas natalistas contrarias a la autonomía de las mujeres, regresión preocupante en materia de igualdad y justicia. Y, la noción de "rearme demográfico", como si el útero fuera un arma, es inadmisible. La maternidad tiene costos que aumentan la vulnerabilidad de las mujeres y debe ser una elección, no un destino ineluctable ni una obligación política patriótica. No tener hijos no es traición a la patria. Y, políticas públicas adecuadas y modificaciones de las relaciones sexistas pueden hacer más atractiva la maternidad.